12 hombres sin piedad, El dulce porvenir, El puente sobre el río kwai, Antes del amanecer, Star wars, La leyenda del indomable, Tess, Requiem por un sueño, L.A. Confidencial, Nueve reinas, Memento, Secretos y mentiras, Seven, El club de la lucha, El gran Levowski, Martín H, El cazador, La mejor juventud, Gente corriente, Muerte entre las flores, Beautiful girls, Matar a un ruiseñor, Olvídate de mi, Pulp fiction, Fargo, American history X, Sospechosos habituales, Casablanca, Al este del edén, Tesis, Celda 211, El secreto de sus ojos, Terminator I&II
Mis libros
Los gozos y las sombras (Torrente Ballester), El árbol de la ciencia (Pío Baroja), Los tipos duros no bailan (Mailer), Los desnudos y los muertos (Mailer), Gora (Tagore), El señor de los anillos (Tolkien), A sangre fría (Capote), Doctor Zivago (Pasternak), Edad prohibida (Luca de Tena), El guardián entre el centeno (Salinger), El misterio de la cripta embrujada (Eduardo Mendoza), El señor de las moscas (Golding), Guerra y paz (Tolstoi), Los miserables (Victor Hugo), La senda del perdedor (Bukowski),Rebelión en la granja (Orwell)
Tal vez es porque mis expectativas con la gente van bajando.
Tal vez.
Tal vez es porque me estoy volviendo más sabia.
Tal vez.
Tal vez es porque he perdido algo de mi idealismo.
Tal vez.
Pero sonrío por fuera mientras pienso que debería estar enfadada. Sonrío porque ya no me importa demasiado que me hagan una putada. Ya no me importa demasiado que la gente cambie de idea en asuntos que me conciernen. No me sorprende. Me lo espero y termino pensando. Mira, si al final resulta que tenía razón. Igual he desarrollado un instinto especial para detectar la estupidez. Puede que me haya cubierto de una carcasa que impide que las tonterías ajenas me molesten.
O tal vez no, ya que ahora mismo me encuentro escribiendo este post.
Escenario: cena de trabajo. La menda y 5 personajes ligeramente bastante más experimentados en lo que al mundo de la investigación se refiere.
Entrada en escena: silencio típicamente noruego (diametralmente opuesto al típico bullicio made in spain).
Sección uno. En 1992 hubo un simposio en catalisis en Trondheim donde dos de los presentes coincidieron. Los otros 3 debaten en que año de su formación se encontraban en aquel momento. La menda permanece ajena pues no le parece de recibo decir que estaba en el colegio. De repente le preguntan… y tú habías nacido?… paso 1… mirada incrédula… paso 2… risa… paso 3… gracias gracias por el piropo!!!
Sección dos. Dónde está el centro del mundo? en mi ombligo. Pregunta típica tras 5 años trabajando juntos, tu eras de Zaragoza, no?. Respuesta… no, de Galicia. Interventor ajeno… Está Santiago en Galicia… Sí (alabado sea!!!)… Tengo pensado hacer el camino en el futuro. Yo también…. Vuelta al elemento subersivo… Y el camino se hace por el Paulo Coello este?… uiiiiiiiiiiiiiiii… porque eres algo así como mi jefe, que sino… mae mia… mae mia… mirada asesina, respira profundamente y dice con voz temblorosa…. Paulo Coelho?… Existe desde la edad media… Paulo Coelho?… Qué me estás contando, colega?.
Sección tres. La crisis mundial. Los malos malísimos y los buenos buenísimos. Alemania, ese país de trabajadores, Grecia ese país de vagos. Extrapolación por ende… Noruega, ese país de la hostia…
Sección cuatro. Mutis por el foro, y la educación en el bolsillo. En mi país de mierda, cuando uno tiene un invitado externo, los jefes deben esperar a que se pague la cuenta para marcharse, uno no se marcha antes de que la parafernalia haya terminado.
Así de repente me he puesto a pensar en las casualidades de la vida. Hay muchas, muchísimas y a veces te resulta increíble que cosas así pasen por azar, piensas que tiene que haber algo que te ha llevado a ese punto, algún motivo superior que te ha guiado y por el cual eso ha sucedido.
Una de las casualidades más impresionantes de mi vida pasó en el verano de 1998. Lo recuerdo perfectamente porque aquel otoño comencé la universidad. Lo normal cuando eres de un sitio pequeño y empiezas la universidad en una ciudad media que se encuentra a 1h y pico en coche de la casa de tus padres es o irte a una residencia universitaria o compartir piso con otras personas. En mi caso mis padres ganaban lo suficiente para que no me dieran plaza en la residencia universitaria, así que de un modo u otro decidí irme a vivir con unas compañeras del instituto. Estas compañeras habían encontrado un piso en Santiago y tenían una habitación disponible. Yo no había visto el piso, así que me dieron las llaves y me dijeron que fuera a visitarlo, y allí fui con mis padres y con mi hermano. Cuando llegamos al piso, no sé muy bien porqué mi padre abrió la puerta. Recuerdo ver su cara pasando de sonriente a enfadada, un algo extraño cuando alguien simplemente abre una puerta, lo recuerdo perfectamente. Y su frase siguiente, algo así como “qué es esto?”. “Qué era aquello?”, pues era la foto de su hermano, es decir mi tío, que había fallecido unos años antes. Lo cierto es que todos nos quedamos de piedra, un instante peliculero donde de repente se te ocurren mil historias estúpidas, sin acertar en atinar la más simple, real y verosímil de todas. Mi prima, la hija del hermano de mi padre, había vivido en el mismo piso unos años antes, y esa foto permaneció allí sin saberse muy bien porqué. A veces los estudiantes son perezosos y no ponen atención a los detalles. Que es verdad que Santiago y mi pueblo están cerca. Es cierto que la universidad de Santiago es una de las más populares de la zona. También es verdad que muchos estudiantes alquilan pisos para vivir allí. Pero sin embargo la cantidad de pisos es inmensa, existen dos universidades más en Galicia y un montón de variables extra que te hacen pensar “cómo es posible?”
En el número dos del ranking de casualidades se encuentra un hecho que me sucedió en el 2006. El hecho en sí mismo tal vez no es el más importante del mundo, pero considerando la escala una siempre piensa que es impresionante que algo así pase. Tres tercios del 2006 los viví en Madrid. En Madrid trabajaba y conocí a distintas personas. Una de mis compañeras de trabajo, en particular la chica que se sentaba enfrente mía me contó en cierto momento que tenía pensado visitar a una amiga suya en un sitio perdido de Noruega. Ahora mismo puedo decir que aquel sitio era Trondheim, en aquel entonces no me sonaba de absolutamente nada. Aquel trabajo fue uno de los más ridículos que he tenido. No teníamos demasiado que hacer y nos aburríamos muchísimo así que un día determinado esta amiga me contó la historia de esta muchacha que vivía en un sitio de Noruega que no era Oslo. Me tragué la información como si me importara y allí se me quedó grabada en algún rincón recóndito de mi cerebro. Sin embargo tengo que reconocer que al cabo de un par de horas ya había olvidado a la asturiano-noruega. Meses después una amiga mía de la carrera me comentó que estaba haciendo un doctorado en Noruega, y me acabó mandando unas ofertas publicadas dentro del departamento de ingeniería química de su universidad. El resto de la historia ya la sabemos, porque sino no seguiría viviendo en Noruega 5 años después. En definitiva, en un momento dado, el 8 de agosto de 2006 cogí un avión en Madrid para ir a Trondheim vía Amsterdam. En ese avión me encontré con mi amiga de la carrera que volvía a Noruega de sus vacaciones en Galicia. A mi amiga le preocupaba que tuviera una idea demasiado romántica de la vida en el norte, y me empezó a contar como eran las cosas. Una de sus mayores quejas era el hecho de que no había conseguido trabar amistad con apenas nadie. Había dos excepciones, una de ellas era una chica asturiana que hacía el doctorado en Trondheim. Mi amiga me empezó a contar su historia, y mientras ella hablaba la información que me había suminstrado mi compañera de trabajo volvía rápidamente a mi cabeza… y un eureca salió de mi boca cuando me di cuenta de que eran la misma persona. Mi compañera de trabajo y la chica asturiana habían estudiado juntas químicas en Oviedo. Que si, que uno puede ir uniendo puntos y dándose cuenta de que no es tan raro, es verdad, se puede, pero es raro de cojones…
Otra de las coincidencias que se me vienen a la cabeza ahora mismo me pasaron en Madrid. En 2005 fui por primera vez yo sóla a la gran ciudad. Iba a una entrevista para el puesto de trabajo que conseguiría a posteriori. Durante aquellos días, en uno de esos momentos en que el metro está vacío, en un cambio de líneas en Madrid vi a un chico que me resultaba altamente familiar, y un “hostia, y tu aquí?” saltó de repente… Habíamos estudiado juntos en la universidad. A posteriori me pasó lo mismo mientras esperaba el metro para volver a casa desde mi lugar de trabajo, a mi lado esperaba un compañero del instituto… y nuevamente… “hostia, y tu aquí?”. Vale que estas son coincidencias a pequeña escala comparadas con las anteriores, lo sé!
La última coincidencia que se me ocurre ahora mismo es bastante reciente y la he descubierto gracias a facebook. Corría el año 2007 cuando decidí irme de vacaciones a Grecia con una amiga. De camino a Atenas desde Trondheim teníamos una espera de 5 horas en Amsterdam. Mi amiga tenía un muy buen amigo que hacía su doctorado en Utretch, o un postdoc… así que su amigo se acercó al Schipol y juntos fuimos al centro de Amsterdam. Este amigo suyo era un chico con el que había coindidido ligeramente en la universidad y que era relativamente amigo de conocidadas mías. Hasta aquí todo bien, no es ninguna casualidad. Hace un año un chico español vino a trabajar a la universidad, y hace un par de meses me habló de un primo suyo que había pasado un año en la universidad de Santiago, entonces, uní esta información con el facebook y me di cuenta de que el primo de este muchacho y el chico que había conocido en Utretch eran el mismo. Que puede pasar? pues si. Que es raro de cojones? pues también.
Una semana en la bella Italia bien se merece un post de este blog. Probablemente se merezca muchos pero vamos a simplificar la cosa y a reducir las ambiciones para poder llegar a cumplir los objetivos.
Beneficios de la investigación… una se puede ir de viaje una semanilla al soleado sur de Europa para aprender, intercambiar conocimientos, crear un “networking” (soy una chunga a la que no le salen ciertas palabras en español) y por último dorarse al sol vuelta y vuelta, que no por último menos importante.
Una semana en Italia permite que una llegue a ciertas conclusiones:
(1) La comida barata es mala en Italia, España y en la conchichina, que le vamos a hacer, uno obtiene lo que paga
(2) El mar Adriático es bravo bravo, el Jónico (que no iónico como me decía ayer mi hermano) sin embargo es una balsa adorable que apenas se mueve.
(3) Existe un lugar en el mundo donde a finales de septiembre la temperatura se mantiene de manera constante cerca de los 30 grados. Desgraciadamente ese no es el lugar donde yo vivo…
(4) Definitivamente allá por el sur del continente la gente es más amistosa. Tu presencia en un pueblo perdido en la costa italiana como no-italiano parlante crea curiosidad. Preguntas si un sitio está abierto y lo abren para ti. La gente te sonríe. La gente te saluda…
(5) Lo de que en Italia la gente sólo come pizza es un mito. Comen pasta, toman café, pero es imposible encontrar un sitio para comer una pizza al mediodía en Castro Marina.
(6) Los helados en Italia saben a helados.
(7) Roma es quinquilandia… La sensación de que todo el mundo quiere quitarte la pasta prevalece. Pero como lo hacen con cierta gracia hasta te da un poco igual… Cuanto mal nos ha hecho la picaresca. No voy a culpar al Buscón de esto, pero es un mal alimentado desde hace siglos… Es nuestra historia la culpable?… Es la sociedad la culpable? Por qué si me timan con gracia casi ni me molesta?
(-8) Por qué cuando veo señores italianos de media edad en el sur con cierta barriga cervecera solo puedo pensar en Vito Corleone?
(9) Por qué la misma frase dicha en italiano y dicha en noruego suena tan distinta?
(10) Y una verdad como un puño para terminar: los 30 grados pierden su encanto cuando una se tiene que duchar 3 veces al día.
Vergüenza me dan Edurne Pasabán y Juanito Oiarzabal, vergüenza me da oir cada año la misma historia, vergüenza me da que ya ninguna de las gilipolleces dichas y hechas por este par de impresentables me sorprendan en absoluto, vergüenza me da esperar siempre lo peor de estos dos. Me alegro de que renieguen de España porque no necesitamos seres tan rastreros para representarnos por el mundo, y sólo desearía que no recibieran ningún tipo de ayuda del estado español, de becas deportivas o de lo que se tercie porque este no es en absoluto un ejemplo para absolutamente nadie.
En la injusticia de mis pensamientos desearía que Iñaki Ochoa estuviera todavía vivo ya que él si era un ejemplo de lo que un alpinista debería ser. Desearía que el asturiano Jorge Egocheaga alzara su voz y se convirtiera en un ejemplo absoluto de lo que se debe ser, o que lo hicieran los otros alpinistas que no son una úlcera continuada para esta disciplina deportiva en nuestro país.
Desconozco este deporte pero me crea curiosidad, cada año leo en los periódicos las hazañas e historias de los distintos alpinistas. Lo hago siempre. Y año tras año me doy cuenta de que aquellos nombres que suenan en historias heroicas son los de siempre, aquellos que arriesgan su vida por otros son los de siempre. Y estos son los que nunca salen en los periódicos hablando de lo maravillosas personas que son, a pesar de serlo, y a pesar de poder presumir toda su vida de ello. Sin embargo existe el grupo de seres rastreros que se embarran en polémicas estúpidas que solamente los perjudican a ellos mismos, no sé porqué estos también siempre son los mismos, una vez más una vergüenza.
Estoy decepcionada porque al fin he visto black swan y no me ha gustado en absoluto, vamos, me ha decepcionado mucho. Tengo que reconocer que mis expectativas eran muy altas, la última película de Darren Aronofsky, the wrestler, me había deslumbrado, Natalie Portman siempre me ha encantado, desde Beautiful girls, y bueno, el mundo de la danza tiene una estética que personalmente considero muy atractiva.
El principio es bueno, la Portman lo hace bien, Vincent Cassel está aceptable en su papel de malo malote, y el mundo de la danza rebosa atractivo. Cuando la relación de la protagonista con la madre se vuelve medio psicótica y a la nena se le empieza a ir la pinza me da por pensar en similitudes con la pianista, de Haneke. A posteriori me arrepiento de haber siquiera considerado la posibilidad. Esta película no le llega ni a la suela del zapato a la de Haneke. Y aunque la Portman está mal de la cabecita no llega al nivel de Huppert en la pianista. Esta película es un querer y no poder.
Como considero a Carlos Boyero un crítico muy bueno y con el que muchas veces coincido decidí buscar su opinión de el cisne negro, y aquí va… “Aronofsky cuenta esta temible historia con poderoso sentido visual, con suspense, con desasosiego. (…) Por ello resulta aún más enervante que al final ese turbio universo se convierta en un esperpento barato, en efectismo hueco.”
No voy a decir que la película es mala, porque no lo es. No voy a decir que la Portman lo hace mal, porque realmente la actuación es buena, pero lo que si puedo decir es que esta película a mi, personalmente no me dice absolutamente nada. La he visto, la olvidaré dentro de un par de semanas y realmente el único poso que se quedará en mi cabeza acerca de ella es un profundo sentimiento de decepción.
Siempre me ha gustado leer. En ciertas etapas de mi vida era más una necesidad que una aficción. En ciertos momentos era una vía de escape, era encontrar la respuesta a las mil preguntas que pudiera tener, era una de las cosas más importantes que existían para mi. Cuando alguien me preguntaba, ¿qué te gusta?, la respuesta siempre era “leer”.
Sin saber muy bien como las películas e internet fueron comiendo mi tiempo. Los espacios anodinos y vacios de mi existencia iban pasando frente a una pantalla de ordenador, cada vez más pequeña, donde escuchaba y prestaba una disminuída atención a todo lo que allí se decía. De vez en cuando pensaba, ¿por qué no lees?, acto seguido me decía, “después de esta película”, y ese después nunca llegaba. Disculpas tácitas como la ausencia de una luz adecuada se agolpaban en mi mente. Pensaba insistentemente (por etapas) que debería comprar una lámpara para leer en posición horizontal. Pero poco a poco el ordenador iba ocupando mis horas. 8 horas en el trabajo frente a la pantallita, y horas sucesivas en casa continuando con lo mismo.
Cuando leía recordaba sin problema el libro anterior. Acumulaba uno tras otro en mi mesita de noche hasta formar una montaña de grandes proporciones. Deseaba abarcar cuantos más mejor. Pensaba en leer todos los libros de una colección, o de la siguiente, o de la anterior. Y los devoraba. Me centraba en un autor, en un país de origen, en una época literaria, e iba saltando poco a poco hasta que encontraba algo nuevo que me llamaba la atención, pero siempre recordaba el libro anterior. Raro era el mes que no leía un par de libros, que no me perdía en alguna librería de Santiago en búsqueda de alguna joya perdida, que no compraba ofertas tipo 2×3 en algunos grandes almacenes. Grandes expectativas para una misma que nunca conseguía abarcar.
Estos últimos años han corrido rápidamente, y no he leído. Apenas he usado unos cuantos días de mi existencia para dedicarselos a libros menores de autoras como Marian Keyes. No tengo nada en contra de ella, sus libros son lo que son, entretenimiento puro y duro, y no pretende más. Se leen tan rápidamente como se olvidan. Una de mis propuestas de año nuevo fue leer. Conmigo me llevé a Noruega el último de Vargas Llosa, y un librillo noruego “salir a robar caballos” de Per Petterson. Este último conseguí acabarlo pues aún estaba yo inmersa en el afán de cumplir las autopromesas de año nuevo. Por cierto, es un libro delicioso y reflejando un comportamiento muy noruego, diría yo. Posteriormente siguiento con la tónica del 2×3 fui a una librería noruega donde compré “alive”, “the catcher in the rye” y “a confederacy of dunces”. Todos los libros siguieron el mismo camino que “el sueño del celta”, formar una bonita montaña en mi mesita de noche. Demostrado quedó así que las promesas de año nuevo pronto se olvidan.
El verano llegó y me hice una nueva promesa. Disminuir el uso de internet/ordenador/visionado de peliculas y series durante mis vacaciones. Es decir, aparte de lo típico de hablar con la gente, leer un poquillo más. Y lo he conseguido (dice ella orgullosa). El resultado es:
* Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson
* Brooklin follies de Paul Auster
* Al oeste de Roma de John Fante
¿Qué viene ahora?. Mis expectativas son grandes, como siempre, y quiero leer los otros dos libros de Millenium, los compraré en el aeropuerto en el camino de vuelta a Noruega. Si consigo acabar Al oste de Roma antes de marchar (es decir, no llevarlo conmigo) es probable que empiede “Las inquietudes de Shanti Andia” de Baroja o “Pantaleón y las Visitadoras” de Vargas Llosa, en cuyo caso vendrán conmigo rumbo a Noruega. Otro libreto que ha captado mi atención ha sido “En la carretera” de Kerouac, aunque siento cierta pereza a la hora de ponerme a leerlo, y una relectura de “los gozos y las sombras” la llevo considerando desde hace un par de años.
Para todo aquel que me conozca (o haya echado una ojeada rápida a este blog) existen ciertas cosas obvias. Una de ellas es que me encanta el cine y me gusta hablar de las películas que he visto. Lo cierto es que lo veo prácticamente todo, y mis gustos van desde grandes producciones tipo Terminator a clásicos como El Padrino pasando por el cine independiente américano o pequeñas estupendas películas europeas y latinoaméricanas. He de reconocer que el cine asiático se me atraganta, y las comedias con Adam Sandler, Lesley Nilsen o Steve Martin (por ejemplo) me parecen insoportables. No me hacen gracia y no puedo con ellas.
Mantengo que hay un momento para todo. No siempre me apetece ver películas que necesiten mi completa atención, no siempre me apetece que una película se me quede en la retina por una semana, así que también me trago una proporción importante de estúpidas comendias américanas, típicamente romanticonas. Tengo que reconocer que me gusta Jennifer López, siempre hace lo mismo, pero lo hace bien. Drew Barrymore, Jennifer Aniston, Julia Roberts, Sandra Bullock son otras de las que sigo, con mayor o menor fortuna. Eso si, no soporto a Meg Ryan, es superior a mi. No ha hecho nada decente desde el chip prodigioso, parándose en un par de películas medio decentes como cuando un hombre ama a una mujer o cuando Harry encontró a Sally. De cualquier forma reconozco la dificultad del género, yo creo que el problema principal de la comedia romántica es que está muy gastada. Es muy difícil hacer algo realmente bueno, realmente distinto y especial, y ante todo, creíble.
Otro género al que siempre me acerco con cierto escepticismo es la comedia. Hacerme llorar con una película es muy fácil. Desgraciadamente provocarme una carcajada es mucho más complicado. Hace un par de años me creé una cuenta en el portal cinemátografico filmaffinity.com. Allí periódicamente voy puntuando las películas que veo. Una vez has introducido un número suficiente de votaciones es posible calcular tus “almas gemelas”, que son personas con gustos similares a los tuyos. De ese modo obtienes recomendaciones de películas, series, etc… de gente con un perfil parecido al que has introducido. A mi personalmente me encanta. He descubierto un montón de películas de este modo. Así, a día de hoy me encuentro con que he introducido 1743 votos, los cuales incluyen 113 series (que no significa que haya visto de cabo a rabo cada uno de los episodios). El portal presenta también una estadística de tus votaciones. Puntuaciones medias por género, país y demás. Una de las cosas que a mi me resultan más interesantes es que he puntuado 546 dramas con una media de 7.0. Sin embargo, en el caso de las comedias, habiendo puntuado 396 la media es 5.8. Esto confirma lo dicho anteriormente, hacerme reir es difícil. Es evidente que el humor es algo muy particular. Además las carcajadas se contagian, yo siempre me río mucho más cuando veo una película en el cine que sóla en mi casa. Y por último, el humor puede ser completamente cultural, social y educacional.
Películas internacionales que recuerde ahora mismo que me hicieron reir muchísimo fueron In and Out, Tootsie, Cuatro bodas y un funeral, Jerry McGuire, Alta fidelidad, Love, actually, el hombre tranquilo, another year, Mejor… imposible, Arsénico por compasión o Bésame, tonto. En cuanto al producto español, diría yo que en general goza de buena salud (excepto cuando se ponen ante mis ojos bodrios tal como Mortadelo y Filemón). Unos cuantos ejemplos del disparatado humor ibérico son Airbag, El día de la bestia, Entre tinieblas, El milagro de P tinto, Mujeres al borde de un ataque de nervios, el otro lado de la cama, Belle epoque, Gordos o mismamente la última maravilla de Sánchez Arébalo, Primos, que es una película que se digiere con una sonrisa permanente, fácil, gracil, bonita, bien hecha y con un reparto fantástico. Gracias por esos estupendísimos 90 min.
Hace un par de días vi Hangover. Tengo que reconocer que empecé a ver la película con un elevado grado de escepticismo. Ya lo he dicho, las comedias y yo no nos llevamos demasiado bien. Pero resulta que me encantó, tengo que reconocerlo, me proporcionó una hora y pico de completo entretenimiento sin tener ninguna necesidad de comerme el coco con la presencia de personajes psicóticos y desquiciados, lo cual de vez en cuando se agradece. Y por último para acabar con esas últimas películas que he visto estos días tengo que hablar de Midnight in Paris, la última de Woody Allen. Yo no soy una fan de Woody Allen, no he visto todas sus películas, y nunca he visto dos veces nada dirigido por él. Lo cierto es que el hombre me causa repelús, toda esta histora del lío Mia Farrow y la hija adoptada china traumatizó mi infancia, debía ser yo sensible entonces, vete tu a saber. Pero a lo que iba, esta película me encantó. Al principio me parecía un rollo un poco flipado. Una película que empiece hablando de los encantos de pasear bajo la lluvia intensa me asusta. Soy gallega, la lluvia es mi habitat natural, pero prefiero observarlo desde dentro y pasear cuando brilla el sol…. Pero bueno, igual es una licencia poética, o un rollo chic francés que yo no comprendo. Pero en cierto momento al flipado del protagonista le sucede algo y una se enamora directamente de la película. Por no fastidiarle la historia al personal no voy a decir nada, lo mejor que uno puede hacer es ir al cine a verla sin saber absolutamente nada de la historia, y saldrá como yo, con una sonrisa de oreja a oreja y feliz de haber visto algo bello, algo original, y algo tremendamente gracioso. Gracias Woody, con esta te perdono el bodriazo de Vicky, Cristina, Barcelona.
La primera vez que leí el nombre de Michi Panero fue cuando escuché la versión de the stranger song de Leonard Cohen hecha por Nacho Vegas. Esta canción pertenece al album El hombre que casi conoció a Michi Panero. El título del álbum es también el de la primera canción del mismo.
En mi ignorancia no tenía ni idea de quien fue Michi Panero, porque una no lo puede saber todo, que le vamos a hacer. He de reconocer que pensé que era una bromilla que hacía alusión a Tony Manero, el mítico protagonista de Fiebre del sábado noche. Si, es una estupidez de asociación, pero fue lo único que me evocó el nombre de Michi Panero, que por cierto… qué clase de diminutivo es Michi?, suena a chiste, no me digáis que no. Pero a veces el aburrimiento se une con la curiosidad y te lleva a buscar en google lo más insospechado. El último objeto de mis pesquisas ha sido Michi Panero.
En resumen os diré que Michi Panero fue el hijo pequenho de Leopoldo Panero, el llamado poeta del régimen (es decir, del franquismo). Leopoldo Panero tuvo otros dos hijos, Juan Luis y Leopoldo María, ambos también poetas. Una búsqueda de medio minuto acerca de la familia Panero te lleva directamente a la película el desencanto, dirigida por Jaime Chávarri en 1976. Es un documental donde estos 3 hermanos hablan con su madre, Felicidad, tras la muerte del padre. Se despedazan unos a otros de una manera atrozmente pública. Es evidentemente una familia de clase alta donde cada uno de sus miembros goza de una cultura más vasta que el anterior y se expresan de una manera púramente lírica. Cuando habla la madre sientes como si estuvieras te estuvieran recitando un poema, incluso cuando describe algo tan desagradable como la muerte de su esposo.
Resultan inquietantes las preguntas que se hacen unos a otros bajo el ojo público de una cámara de vídeo. Esto va unido a los reproches que se dirigen unos a otros, a la madre, al padre muerto, y a la vida que les ha tocado vivir. Uno podría pensar que se trata de una versión adelantada de Sálvame, donde los protagonistas no tienen ningún problema en desvelar sus intimidades en público. Pero no sé, es algo más, tal vez por la vasta cultura de los personajes y la forma en que se expresan, la forma en que razonan sus quejas mútuas o en la que van desvelando las cosas que les han pasado. Personalmente Juan Luis me resulta desagradable, Michi es encantador y Leopoldo María enigmático. La degradación de esta familia es clara cuando Leopoldo María aparece, los acusaciones a la madre, la esquizofrenia, la locura, y un par de intentos de suicidio. Y ella, Felicidad sonríe y va aceptando cada una de las agresiones mientras intenta defenderse con el tono melódico de cada una de sus palabras. Por ejemplo, en un momento del metraje Leopoldo le dice “tú siempre has sido una cobarde”, mientras ella defiende pacientemente cada una de sus actuaciones previas. El documental es en si un tipo de poema. Se podría decir que son una panda de pedantes, se podría decir que utilizan mil vueltas innecesarias para describir el más simple de los hechos, y sin embargo lo único que emerge bello en este documental es la forma en la que esta familia se expresa.
Unos 20 anhos después, a la muerte de la madre, Felicidad, se rodó la segunda parte del documental. En ella, Michi está enfermo y completamente deteriorado tras una vida de excesos. Leopoldo está como unas maracas y lleva anhos ingresado en un sanatorio mental, o más bien va saltando de institución en institución, aunque sigue escribiendo. Y Juan Luis me resulta más desagradable todavía con su completa indiferencia hacia su familia. Es difícil hablar de Leopoldo, a veces está ido, a veces está lúcido, a veces dice cosas interesantes, a veces completas locuras, porque está loco. Y Michi sigue teniendo encanto. Lanza puyas a sus hermanos, y a algún que otro personaje, con gracia y con un amargor y dolor ocultos. Personalmente creo que la segunda parte no hace justicia a la primera, pero es interesante (aunque desagradable) ver como ha acabado todo. Además se nota una palpable evolución en la forma en la que hablan los hermanos, el lenguaje no es tan lírico, tal vez las duras y burdas acusaciones que se hacen no lo permite, o simplemente se trata de la evolución del lenguaje tras 20 anhos.
Recomiendo encarecidamente ver el documental de 1976, dicen que fue la última película que pasó por las manos de la censura en Espanha, y además es una rara avis dentro del panorama cinematográfico espanhol. Nunca había visto ninguna película similar. Puede tirar para atrás su argumento, 3 ninhos bien hablando con su madre (previa ninha bien) mientras Schubert suena como música de fondo. Suena como un penhazo pero no lo es en absoluto, es una maravilla.
Para muestra algunas de las frases dichas por Leopoldo María y por Michi:
“La sociedad, más que por intercambios mercantiles, se rige por intercambio de humillaciones”
“En la cárcel se rompe la odiosa dicotomía entre lo público y lo privado. Se rompe con la odiosa estructuración social del aislamiento. Por ello es el único lugar donde es posible la amistad. Una amistad que dura lo que dura el tiempo de prisión.[...] Se ve que la cárcel es el útero materno y fuera de él, el yo se fortalece y empieza por lo tanto la guerra más inútil y más sangrienta: la guerra por ser yo, para lo que haría falta que el otro no existiera. Esto es lo que origina el intercambio de humillaciones que más que el intercambio mercantil, es lo que estructura la sociedad actual”
“El fracaso es la más resplandeciente de las victorias”.
“En la infancia se vive, pero en el resto de la vida se sobrevive”.
“Lo peor que se puede ser en la vida es un coñazo”.
Y aquí abajo la introducción del segundo documental por Michi Panero, donde se aprecia un completo y absoluto desencanto por la vida.
A continuación un vídeo de youtube con fragmentos del desencanto para quien no le apetezca verse todo el documental!
Para acabar esta entrada simplemente decir que Michi Panero murió en 2004 tras una larga enfermedad. Leopoldo María sigue interno en un hospital psiquiátrico.