La banda sonora de nuestra vida

Durante mi último año de carrera comencé a pensar en la importancia del futuro, la importancia de formarse para conseguir un buen empleo, bla bla. Con lo cual lo primero que vino a mi mente fue retomar la clases de inglés. Siempre odié las clases de inglés. Soy tímida, y eso de tener que hablar de mi misma nunca me ha gustado demasiado. Además si a ello se le suma tener que hacerlo en otro idioma, y delante de desconocidos, las dificultades se me presentaban como máximas. Si lo hacía era porque no me quedaba más remedio, porque te das cuenta de que en este mundo globalizado el inglés es muy importante. Quería preperarme para el First Certficate, así que fui a una academia en Santiago para ello. Evidentemente, tras 4 o 5 años ignorando el idioma mi nivel era penoso y me dijeron que tal vez en 2 años estaría lista para el First. En cierto modo mis planes se derrumbaron, pero seguí adelante y me matriculé. Entonces tuve al mejor profesor de inglés que he tenido en mi vida, y he tenido unos cuantos. Se llamaba David y era británico. No recuerdo mucho más de él, la verdad es que las clases se centraban en que hablaramos nosotros, no él. Nunca le oí decir una palabra en castellano, lo cual es un método muy eficiente para que aprendas el idioma, y a partir de él, de este profesor adoré las clases de inglés, de alemán o de noruego. La cuestión es que uno de los recuerdos que tengo de sus clases es cuando hablabamos de la música, de una canción que te hiciera llorar, yo en aquel momento, en mi estupidez, para que negarlo, le dije que una canción era demasiado breve como para hacerme llorar. Él me contestó que no era la canción en si lo que te hacía llorar, sino los sentimientos que te evocaba. A día de hoy hay muchas canciones que me tocan la fibra sensible, con ellas a veces me entran ganas de llorar, a veces se me pone una sonrisa triste y estúpida, y a veces me siento resplandeciente y viva simplemente por escucharlas. Esta es la lección de hoy, la música, para mi es uno de las cosas que hacen que la vida valga la pena, y cada uno tenemos la banda sonora de nuestra vida, creada con retazos de canciones. Algunas son canciones buenísimas, otras son canciones estúpidas, pero todas tienen su espacio en nuestra colección particular por los momentos que nos hacen recordar y por los sentimientos que nos despiertan. Ahora va una canción que me trae buenísimos recuerdos y siempre me crea una sonrisa, aunque sea con los ojos húmedos…

Una canción que me provoca una enorme tristeza al pensar lo que dice y al pensar en Victor Jara y todo lo que tuvo que sufrir por su forma de pensar.

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