y más diferencias….

Este blog se está convirtiendo en una aportación de distintos autores que en cierto modo han marcado o marcan mi existencia, pero supongo que para evitar que caiga en el olvido, y siga su curso debería escribir algo en él. Creo que uno de los puntos candentes del mismo es Noruega, al fin y al cabo no es que este sea un país exótico, no siquiera está demasiado lejos, pero es distinto a lo que conocemos. Cuando llegué a Noruega muchas cosas me llamaban la atención, me parecían tan distintas, tan peculiares, y me sorprendía pensar que aquello que yo creía obvio, resulta que no lo era tanto, como una nimiedad tal como comprar carne o pescado fresco en el supermercado. Pues si, señores, en Noruega no se estila demasiado el asunto en cuestión. En los supermercados normales aparte de carne picada, y algún chuletón a precio desorbitado no puedes encontrar nada más fresco. Todo está congelado. Y del pescado olvídate, aparte del salmón ahumado y de unas bolas de pescado todo está congelado. Supongo que con ello se abaratan los precios, aunque no se note demasiado…. Es cierto, ir a un supermercado en un país extranjero te da una pequeña idea de lo que te puedes encontrar allí. La variedad de vegetales no tiene nada que hacer si la comparamos con la de España, sumándole los precios, también exagerados. Los embutidos, o la falta de calidad en ellos desde la perspectiva de una española. La imposibilidad de encontrar acelgas, judias o guisantes frescos, y mil cosas más. La leche que apenas dura, aunque me da a mi que lo peculiar de este asunto es España, donde el tratamiento al que se somete la leche hace que puede permanecer almacenada fuera de la nevera por un mes o dos sin haberse estropeado. Pues yo pensaba que eso era lo normal, la verdad, y parece ser que no. Los pimientos del piquillo, el bonito en aceite de oliva, el arroz de grano corto, la miel del bosque, la nutella, las galletas de cuétara o artiach, las patatas matutano, etc etc, aquí no existen… o encontrar castañas, mariscos en variedad (soy gallega…), imposible…

Otra cosa que me extrañaba muchísimo era la falta de atención al cliente. Te cobran sin menor problema 30 coronas por un café, 35 o 40 por un cacho de tarta, se te pone la bromita en casi 10 euros y no te sirven en la mesa. Muchas veces incluso tienes que hacer cola y esperar resignado/a. Nadie se queja, supongo que porque es lo habitual. Y supongo que también es otra forma de ahorrar mano de obra y abaratar costes, aunque desde mi punto de vista resta calidad de vida, y beneficios al local. Me refiero a que en España si ves que el camarero pasa por allí pues pides algo, aquí si ves una cola del copón, te sirves un vasito de agua y santas pascuas. Que esa es otra, la calidad del agua por estas tierras es impresionante, y como tienen muchísima es una de las pocas cosas que es gratis, en los locales suele haber jarras para que te sirvas, y no hay malas caras o piensan que eres un agarrado si comes simplemente con agua, eso si, tomar agua mineral de una botella, es decir, comprar agua mineral, sin burbujitas, y sin saborizantes es raro raro raro, porque además es cara de la hostia…

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