Las pasiones humanas

Cada vez que oigo una noticia acerca de un alpinista perdiendo la vida en un 8mil, en cierto modo me obsesiono. Con la muerte de Tolo Calafat en el Annapurna ha sido lo mismo, el problema es que no lo entiendo. Todavía recuerdo aquella fotografía del alpinista Óscar Pérez, una mirada increíblemente intensa, increíblemente viva (Latokk II, 2009), y lo siento pero no lo entiendo. Me gustaría que algo me apasionara tanto como para arriesgar mi vida por ello. Intentar comprenderlo me crea una sensación de angustia, dudas, malestar, y no lo consigo, no lo entiendo. Pienso que nuestra vida es realmente el bien más preciado que tenemos, no hay nada después de ella… Qué te hace subir o intentar subir a una montanha con grado de peligrosidad del 40%? Qué tiene esa sensación de riesgo, qué tiene, que hace que practicamente todo deje de importarte?… Tal vez nos consideramos invulnerables, pensando que lo que le ha pasado a otros nunca nos pasará a nosotros, tal vez no evaluamos los riesgos, o tal vez es simplemente la adrenalina y el cúmulo de sensaciones que provoca estar ante el peligro y superarlo. Supongo que eso es el puenting, paracaidismo, aladelta, y todos esos deportes de riesgo. Tal vez nuestras vidas son demasiado confortables y necesitamos alicientes para seguir con la rutina del día a día. No lo sé, lo pienso, intento encontrar razones, pero no lo acabo de entender, y ya no tanto por uno mismo, sino por el sufrimiento que todas estas actividades provocan a quienes te quieren, a tu familia, a tus amigos. Y más en este caso teniendo una criatura de 1 anho. No puedo imaginarme el dolor que se debe sentir cuando te llama tu pareja desde la cima de un 8000 diciéndote que no se puede mover, la sensación de impotencia, de no poder hacer nada para ayudarlo, el sufrimiento increíble que te debe producir. Como no lo entiendo pienso demasiado en ello y me obsesiono.

Tras buscar informaciones varias acerca de los 8mil y sus misterios en general, un amigo (gracias Fernando) me ensenhó este blog donde se explican ciertos conceptos relacionados con el montanhismo en general. Es espeluznante leerlo, la verdad, pensar que para subir el Everest uno se va encontrando cadáver tras cadáver, dada la imposibilidad de recuperar los cuerpos a esas alturas. Conceptos como la hipoxia, el mal de altura, o zona muerta, vienen perfectamente explicados. Además ciertas de las historias que relata dan idea de la poca calidad humana que podemos tener algunas veces. Aunque bien es cierto que la ausencia de socorro no es algo que simplemente pase en la alta montaña.

Además la lucha por encontrar culpables me parece en cierto modo una tontería. Sinceramente Juanito Oiarzabal, se ha banhado en gloria con todas las declaraciones estúpidas que ha hecho. Su frase de “les hemos ofrecido 6000 euros (a los sherpas) y no han querido ir” todo cargado de razón me llegó al alma. Es como si la vida de ese hombre fuera más importante que la de los sherpas, que visto lo visto, no sé si llegan a la categoría de personas, o que vienen siendo… Culpando a la alpinista coreana, y en cierto modo exculpándose a si mismo, con su cansancio, como si el equipo de la coreana no pudiera estar igualmente agotado. Además, en su estupidez no se le ocurre otra cosa que decir, “hemos mandado al sherpa a la muerte”, refiriéndose al sherpa de su grupo que mandó en busca de Tolo Calafat. Una vez más, la vida de un sherpa no cuenta?…. y luego dice que se está perdiendo la solidaridad en la montanha… en fin….

El capítulo siguiente de estas culpas entrecruzadas ha ido en dirección a Juanito Oiarzabal de un amigo de Tolo Calafat en el programa la ventana, donde viene diciendo, que tal vez deberían haberse vuelto sin llegar a la cumbre cuando iban tan retrasados, que nunca deberían haberlo dejado atrás, y unas cuantas perlitas más. Sinceramente, este muchacho era un adulto, y sabía donde se metía. Si te vas a escalar una montanha donde muere 4 de cada 10, es muy fácil buscar culpables, pero tal vez nuestra propia estupidez es el principal problema.

Y continuando en la búsqueda de porqués, llegué a la siguiente cita de La historia interminable, que aplica completamente en este caso:

“Las pasiones humanas son un misterio, y a los niños les pasa lo mismo que a los mayores. Los que se dejan llevar por ellas no puede explicárselas, y los que no las han vivido, no pueden comprenderlas. Hay hombres que se juegan la vida para subir a una montaña. Nadie, ni siquiera ellos, puede explicar realmente por qué. Otros se arruinan para conquistar el corazón de una persona que no quiere saber nada de ellos. Otros se destruyen a sí mismos por no saber resistir los placeres de la mesa o de la botella. Algunos pierden cuanto tienen para ganar en un juego de azar, o lo sacrifican todo a una idea fija que jamás podrá realizarse. Unos cuantos creen que solo serán felices en un lugar distinto, y recorren el mundo durante toda su vida. Y unos pocos no descansan hasta que consiguen ser poderosos. En resumen: hay tantas pasiones distintas como hombres hay.
La pasión de Bastian Baltasar Bux eran los libros.”

Michael Ende.- La Historia Interminable, 1979

Informaciones varias que he encontrado por internet y considero interesantes:

Muerte sin auxilio en el Everest: la historia de David Sharp

36 horas enterrado bajo la nieve del Everest La increíble historia de Beck Weathers

Juanito Oiarzábal carga contra Oh Eun Sun

Larga y clarificadora entrevista con María Antonia Nerín desde el campo base del Annapurna

‘Miss Oh’ defiende a sus sherpas: ‘No podían salvar a Calafat’

3 thoughts on “Las pasiones humanas

  1. Por alusiones, (:P) de nada mujer jejejeje. Sabía que esa entrada del blog que te recomendé te gustaría, porque a mi me impacto. Siempre había escuchado con interés las historias que cuenta Sebastián Álvaro sobre alpinismo (y el resto de historias también, porque son simultáneamente deporte y aventura en estado puro). El caso es que, hasta ver las fotos que aparecen en ese blog, siempre había pensado que los alpinistas muertos habían quedado sepultados por la nieve y que cuando descubrían algún cadaver era tras un alud que los dejaba al descubierto. El caso es que me impactó ver los cadáveres ahí, mientras otros alpinistas pasaban al lado o incluso acampaban junto a ellos.

    Y mira que hemos estado en desacuerdo en multitud de ocasiones (diría que casi siempre jejeje :P), pero esta vez suscribo punto por punto las opiniones que das en esta entrada🙂.

    ¡Un besico!

    • Por cierto, te lanzo un guante (a ver si aceptas el desafío :P). Podías hablar de Roald Amundsen, el noruego que se convirtió en el primer hombre que llegó al Polo Sur. Porque me imagino que has estado en Oslo en el museo en el que se expone el barco de su expedición ¿verdad?😉.

      Buen inicio de semana.

      • es que estar siempre de acuerdo no tiene gracia!!…. la verdad es que esta muy bien esa página, más para una inculta como yo que no me enteraba de que cojones hablaban con ese vocabulario tan específico. Además he estado buscando historias de ciertos escaladores famosos, y vamos…. una se encuentra cada cosa… Supongo que para ls gente que le gusta el montañismo, quitarles la montaña, es como obligarles a dejar de respirar….
        En cuanto a Roald Amundsen, desafortunadamente cd fui al museo en Oslo, estaba cerrado :(…. así que para la próxima… E igual, no te digo que no…. Lo puedo enlazar con Mecano y con el fracaso de Scott, Evans, Wilson, Bowers y Oates…. 16 de febrero polo surrrrr…… uuuuuu😛

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