Hablemos de cine

No se sabe muy bien porqué mis intereses cinematográficos en tiempos recientes se centran en películas de la madre patria. Así títulos tales como Bon Appetit, Entre lobos o Los ojos de Julia han sido capaces de captar mi atención en mi nueva incursión en las salas españolas. Craso error.

De Los ojos de Julia no puedo hablar porque no la he visto, y teniendo en cuenta mis últimas elecciones sería casi mejor que me dejara aconsejar por otros. No es que Bon Appetit me pareciera una mala película, en absoluto, cumplió su función de película de sobremesa del domingo. Eso si, tal vez no fuera la más adecuada como película para ver en el cine. Los motivos son unos cuantos, aunque Unax Ugalde está muy mono, aunque los otros protagonistas son también muy monos, aunque las calles de Zurich rebosan en atractivo, y aunque a través de los planos de la comida casi se puede detectar su olor, su sabor, no deja de ser una película más con una historia de las de siempre. La lástima que me quedó fue pensar que la película vista en versión original habría mejorado muchísimo. Tal vez un día me anime. A pesar de todo la recomiendo para cuando se estrene en DVD y a uno le apetezca pasar una bonita tarde de domingo repachingado en el sofá, con un buen paquete de pañuelos cerca y dispuesto a soltar un lagrimón. Además el final merece la pena. A estas alturas una ya está harta de que las películas traten de endulzar la vida.

Entre lobos es otra historia. Tal vez sea una cuestión de expectativas creadas. Eran enormes, lo reconozco. Tal vez sea eso. Leí la historia en la que se basa la películo tiempo atrás, cuando se comenzó a rodar. Me pareció maravillosa, conmovedora, me puso los pelos como escarpias, y al oír que Juan José Ballesta iba a interpretar al protagonista pensé que la película iba a ser legendaria. Demasiadas expectativas. Luego las primeras críticas en filmaffinity le daban puntuaciones entre 6 y 7, y la mayoría de los críticos profesionales la ponían a la altura de obra maestra. De nuevo, demasiadas expectativas. Luego una llega al cine y se encuentra un documental de la dos, contra los cuales no tengo nada pero no es lo que voy a ver al cine. Los parajes de Doñana son evidentemente preciosos, los lobos y demás animales también lo son. El niño que hace de Marcos Pantoja tampoco lo hace mal, y Sancho Gracia le da un toque de ternura. Aparte de eso, mierda pura. Una historia inexistente, larga e inconexa. El supuesto protagonista, Ballesta, no ocupa ni una décima parte del metraje cuando se ha publicitado como el principal atractivo de la película. Annaud demostró hace mucho tiempo que se pueden hacer películas estupendas sin necesidad de hablar (El Oso). Por desgracia, este no es el caso. Desconozco si tal era el fin de Gerardo Olivares pero lo único que puedo decir es que esta es solo otra gran decepción. No voy a poner el link al trailer porque es tan mala que no merece la pena.

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