Ma che cosa…!

Una semana en la bella Italia bien se merece un post de este blog. Probablemente se merezca muchos pero vamos a simplificar la cosa y a reducir las ambiciones para poder llegar a cumplir los objetivos.

Beneficios de la investigación… una se puede ir de viaje una semanilla al soleado sur de Europa para aprender, intercambiar conocimientos, crear un “networking” (soy una chunga a la que  no le salen ciertas palabras en español) y por último dorarse al sol vuelta y vuelta, que no por último menos importante.

Una semana en Italia permite que una llegue a ciertas conclusiones:

(1) La comida barata es mala en Italia, España y en la conchichina, que le vamos a hacer, uno obtiene lo que paga

(2) El mar Adriático es bravo bravo, el Jónico (que no iónico como me decía ayer mi hermano) sin embargo es una balsa adorable que apenas se mueve.

(3) Existe un lugar en el mundo donde a finales de septiembre la temperatura se mantiene de manera constante cerca de los 30 grados. Desgraciadamente ese no es el lugar donde yo vivo…

(4) Definitivamente allá por el sur del continente la gente es más amistosa. Tu presencia en un pueblo perdido en la costa italiana como no-italiano parlante crea curiosidad. Preguntas si un sitio está abierto y lo abren para ti. La gente te sonríe. La gente te saluda…

(5) Lo de que en Italia la gente sólo come pizza es un mito. Comen pasta, toman café, pero es imposible encontrar un sitio para comer una pizza al mediodía en Castro Marina.

(6) Los helados en Italia saben a helados.

(7) Roma es quinquilandia… La sensación de que todo el mundo quiere quitarte la pasta prevalece. Pero como lo hacen con cierta gracia hasta te da un poco igual… Cuanto mal nos ha hecho la picaresca. No voy a culpar al Buscón de esto, pero es un mal alimentado desde hace siglos… Es nuestra historia la culpable?… Es la sociedad la culpable? Por qué si me timan con gracia casi ni me molesta?

(-8) Por qué cuando veo señores italianos de media edad en el sur con cierta barriga cervecera solo puedo pensar en Vito Corleone?

(9) Por qué la misma frase dicha en italiano y dicha en noruego suena tan distinta?

(10) Y una verdad como un puño para terminar: los 30 grados pierden su encanto cuando una se tiene que duchar 3 veces al día.

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