Casualidades

Así de repente me he puesto a pensar en las casualidades de la vida. Hay muchas, muchísimas y a veces te resulta increíble que cosas así pasen por azar, piensas que tiene que haber algo que te ha llevado a ese punto, algún motivo superior que te ha guiado y por el cual eso ha sucedido.

Una de las casualidades más impresionantes de mi vida pasó en el verano de 1998. Lo recuerdo perfectamente porque aquel otoño comencé la universidad. Lo normal cuando eres de un sitio pequeño y empiezas la universidad en una ciudad media que se encuentra a 1h y pico en coche de la casa de tus padres es o irte a una residencia universitaria o compartir piso con otras personas. En mi caso mis padres ganaban lo suficiente para que no me dieran plaza en la residencia universitaria, así que de un modo u otro decidí irme a vivir con unas compañeras del instituto. Estas compañeras habían encontrado un piso en Santiago y tenían una habitación disponible. Yo no había visto el piso, así que me dieron las llaves y me dijeron que fuera a visitarlo, y allí fui con mis padres y con mi hermano. Cuando llegamos al piso, no sé muy bien porqué mi padre abrió la puerta. Recuerdo ver su cara pasando de sonriente a enfadada, un algo extraño cuando alguien simplemente abre una puerta, lo recuerdo perfectamente. Y su frase siguiente, algo así como “qué es esto?”. “Qué era aquello?”, pues era la foto de su hermano, es decir mi tío, que había fallecido unos años antes. Lo cierto es que todos nos quedamos de piedra, un instante peliculero donde de repente se te ocurren mil historias estúpidas, sin acertar en atinar la más simple, real y verosímil de todas. Mi prima, la hija del hermano de mi padre, había vivido en el mismo piso unos años antes, y esa foto permaneció allí sin saberse muy bien porqué. A veces los estudiantes son perezosos y no ponen atención a los detalles. Que es verdad que Santiago y mi pueblo están cerca. Es cierto que la universidad de Santiago es una de las más populares de la zona. También es verdad que muchos estudiantes alquilan pisos para vivir allí. Pero sin embargo la cantidad de pisos es inmensa, existen dos universidades más en Galicia y un montón de variables extra que te hacen pensar “cómo es posible?”

En el número dos del ranking de casualidades se encuentra un hecho que me sucedió en el 2006. El hecho en sí mismo tal vez no es el más importante del mundo, pero considerando la escala una siempre piensa que es impresionante que algo así pase. Tres tercios del 2006 los viví en Madrid. En Madrid trabajaba y conocí a distintas personas. Una de mis compañeras de trabajo, en particular la chica que se sentaba enfrente mía me contó en cierto momento que tenía pensado visitar a una amiga suya en un sitio perdido de Noruega. Ahora mismo puedo decir que aquel sitio era Trondheim, en aquel entonces no me sonaba de absolutamente nada. Aquel trabajo fue uno de los más ridículos que he tenido. No teníamos demasiado que hacer y nos aburríamos muchísimo así que un día determinado esta amiga me contó la historia de esta muchacha que vivía en un sitio de Noruega que no era Oslo. Me tragué la información como si me importara y allí se me quedó grabada en algún rincón recóndito de mi cerebro. Sin embargo tengo que reconocer que al cabo de un par de horas ya había olvidado a la asturiano-noruega. Meses después una amiga mía de la carrera me comentó que estaba haciendo un doctorado en Noruega, y me acabó mandando unas ofertas publicadas dentro del departamento de ingeniería química de su universidad. El resto de la historia ya la sabemos, porque sino no seguiría viviendo en Noruega 5 años después. En definitiva, en un momento dado, el 8 de agosto de 2006 cogí un avión en Madrid para ir a Trondheim vía Amsterdam. En ese avión me encontré con mi amiga de la carrera que volvía a Noruega de sus vacaciones en Galicia. A mi amiga le preocupaba que tuviera una idea demasiado romántica de la vida en el norte, y me empezó a contar como eran las cosas. Una de sus mayores quejas era el hecho de que no había conseguido trabar amistad con apenas nadie. Había dos excepciones, una de ellas era una chica asturiana que hacía el doctorado en Trondheim. Mi amiga me empezó a contar su historia, y mientras ella hablaba la información que me había suminstrado mi compañera de trabajo volvía rápidamente a mi cabeza… y un eureca salió de mi boca cuando me di cuenta de que eran la misma persona. Mi compañera de trabajo y la chica asturiana habían estudiado juntas químicas en Oviedo. Que si, que uno puede ir uniendo puntos y dándose cuenta de que no es tan raro, es verdad, se puede, pero es raro de cojones…

Otra  de las coincidencias que se me vienen a la cabeza ahora mismo me pasaron en Madrid. En 2005 fui por primera vez yo sóla a la gran ciudad. Iba a una entrevista para el puesto de trabajo que conseguiría a posteriori. Durante aquellos días, en uno de esos momentos en que el metro está vacío, en un cambio de líneas en Madrid vi a un chico que me resultaba altamente familiar, y un “hostia, y tu aquí?” saltó de repente… Habíamos estudiado juntos en la universidad. A posteriori me pasó lo mismo mientras esperaba el metro para volver a casa desde mi lugar de trabajo, a mi lado esperaba un compañero del instituto… y nuevamente… “hostia, y tu aquí?”. Vale que estas son coincidencias a pequeña escala comparadas con las anteriores, lo sé!

La última coincidencia que se me ocurre ahora mismo es bastante reciente y la he descubierto gracias a facebook. Corría el año 2007 cuando decidí irme de vacaciones a Grecia con una amiga. De camino a Atenas desde Trondheim teníamos una espera de 5 horas en Amsterdam. Mi amiga tenía un muy buen amigo que hacía su doctorado en Utretch, o un postdoc… así que su amigo se acercó al Schipol y juntos fuimos al centro de Amsterdam. Este amigo suyo era un chico con el que había coindidido ligeramente en la universidad y que era relativamente amigo de conocidadas mías. Hasta aquí todo bien, no es ninguna casualidad. Hace un año un chico español vino a trabajar a la universidad, y hace un par de meses me habló de un primo suyo que había pasado un año en la universidad de Santiago, entonces, uní esta información con el facebook y me di cuenta de que el primo de este muchacho y el chico que había conocido en Utretch eran el mismo. Que puede pasar? pues si. Que es raro de cojones? pues también.

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