Vivir sin Internet

Lo comprendo. Lo sé. No tiene mucho sentido escribir una entrada en un blog (por ende internet) que se titule “vivir sin internet”. Pero lo cierto es que el asunto parece mucho más catastrófico si no le añades la coletilla “en casa”, y por eso mismo es el título de esta entrada. Vivir sin Internet. Es posible?. Pues os informo de que no, no lo es, al menos para una servidora.

Cuando una cambia de vivienda se tiene que enfrentar con ciertos problemillas. El movimiento de los muebles del salón hace que al cabo de cierto tiempo uno aprecie cierto desnivel en el suelo. Si algo así como el episodio de “Como conocí a vuestra madre” donde Lily y Marshall se compraban un apartamento (capítulo 3×12). Esto no es tan drástico, este piso es alquilado. Acto seguido con una temperatura típicamente invernal rondando los cero grados una decide abrir la ventana del salón. Craso error. Un par de miradillas al exterior, un examen rápido a la calidad de la ventana, un par de “ah, si está muy bien”, “son nuevas, que bien”. Un empieza a hacer frío, vamos a cerrar la ventana. Y el consiguiente “me cago en la hostia la ventana de los cojones no se cierra”. Así que, la buena fortuna hace que el piso sea un primero y sea posible empujar la dichosa ventanita por el lado de la calle mientras otro tira desde dentro. Y la ventana acaba cerrando con un generalizado suspiro de alivio en la audiencia. Suma y sigue.

Vale. El piso no me evoca la película “esta casa es un desastre”. El agua no llega al río y al final los problemas son relativamente fáciles de solucionar. Que el mueble de la cocina está roto? Pues uno coge un taco de madera que clava a la puerta para evitar que el cristal de la misma se caiga… Por qué hacer las cosas bien cuando se pueden hacer gratis? Esa es la respuesta a cada una de las preguntas que yo me hago acerca de este piso y de su dueño.

Siguiente motivo para el asombro/queja y título de esta entrada. La vida sin Internet. Un mes viviendo en este piso y el modem que se supone fue pedido hace más de un mes no ha llegado todavía. Versión del dueño del piso contrastada con fuentes ajenas. Las inundaciones en Tailandia del año pasado destruyeron las principales instalaciones donde se producían este tipo de productos. Resultado, las entregas de nuevos modems se han visto drásticamente retrasadas. Una lee un mensaje como este, pera más inring en noruego, y lo vuelve a leer, una y otra vez. Hace un copy-paste en google translators e intenta no entender mientras piensa… “me estás vacilando?”. Pero no, parece ser que esto es una verdad como un templo claro que tras 4 semanas sin modem, internet o noticias de su futura llegada el hecho de que sea verdad o mentira empieza a ser secundario.

Siguiente punto en conexión con la tecnología. La televisión por cable. Queremos televisión por cable? La verdad es que no, apenas la vemos, pero la aceptamos como un gasto no evitable dados los acuerdos existentes entre los distintos apartamentos del edificio. Sorpresa… el dueño del piso se ha llevado el decodificador y nos insta a que nos compremos uno para usar la televisión por cable. Cuando le decimos que no queremos hacerlo nos dice que no hay problema que la televisión por cable se puede ver igualmente aunque en distinto formato. En consideración de la prehistórica televisión existente, las dudas acerca de esta información son bastante grandes así que internet (en el trabajo) resulta de ayuda para averiguar que las televisiones que proporcionan dicho servicio son último modelo a precios que al menos triplican el del decodificador más barato. Es decir una compra estúpida para un par de personas que no ven la televisión. E-mail al canto de “o bien nos compras un codificador, o bien la televisión por cable la paga la madre que te parió” (en versión educada). Resultado… e-mail no contestado tras casi dos semanas. Pensamiento… tal vez crea que un e-mail no contestado es un e-mail que no existe.

Y siguiendo con las pequeñas sorpresas del apartamento. La lavadora, que debe ser más vieja que yo, se dedica a bailar por el baño, a veces sus contoneos la llevan a mover ligeramente la estantería que está a su lado, a veces todo su pesado cuerpo se traslada al centro de la habitación, un poco de ejercicio nunca viene mal a una criatura con sobrepeso…

En definitiva. Aquellas pequeñas cosas por descubrir. Esos pequeños momentos que compartir en una nueva vivienda. Y esos suspiros de … mi anterior piso era tan práctico, todo funcionaba tan bien, la dueña era tan servicial…

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