Con la frente marchita

Esto de escribir debe ser como lo de empezar a correr. Hace meses que no lo hago y ahora mismo me cuesta enlazar dos frases seguidas. Supongo que es un aviso, alto y claro de que, en lo que viene siendo mi vida ahora mismo, el español ocupa un lugar muy pequeño o tal vez es que el proceso de degeneración neuronal se ha acentuado de tal manera que he perdido todo el vocabulario que tenía, todo aquel que me costo años y años de lectura adquirir. O no sé, tal vez es simplemente una falta de inspiración porque en esta entrada iba a hablar de Foxá. Y la verdad es que yo no sé nada de Foxá. Bueno, hace mucho que sé que era falangista, que el libro “Madrid, de corte a checa” anda perdido por mi casa, que mi madre lo leyó y que se mostró sorprendida de que de hecho le gustara, y poco más. Tal vez esto es muy poco para escribir acerca de alguien, y para que conste esta degeneración tremenda del idioma de Cervantes en mis manos, acabo de escribir acerca con hache… Menos mal que la vista todavía me funcionan, y debe ser que lo de leer se me da mejor que lo de escribir…

En fin… por qué escribir ahora mismo acerca de Foxá?, podría ser que me he leído “Madrid, de corte a checa”, si, podría ser, eso tendría toda la lógica del mundo. Pero lo cierto es que muchas  veces el mundo carece de lógica, así que va a ser que no, simplemente he leído un artículo en Jot Down y me he reído. Y como yo creo que la risa es la medicina para el alma, pues cualquier cosa que la provoque es el detonante perfecto para escribir un post, un libro, una frase, no sé, cualquier cosa que haga que ese momento permanezca. Para mi la ironía y el sarcasmo son las formas más atractivas para hacer reir a alguien, me parece el tipo de humor más inteligente que existe y por eso me encanta.

He aquí el artículo de Jot Down: http://www.jotdown.es/2013/08/foxa-conde-de-lo-mismo-el-espanol-que-salia-en-las-novelas-de-malaparte/

Que Foxá era falangista… pues nadie es perfecto, que le vamos a hacer…

Y he aquí una cita tremenda:

“Todas las revoluciones han tenido como lema una trilogía: libertad, igualdad, fraternidad fue de la Revolución francesa; en mis años mozos yo me adherí a la trilogía falangista que hablaba de patria, pan y justicia. Ahora, instalado en mi madurez, proclamo otra: café, copa y puro.”

Desencanto puro y duro, inherente a cualquier ideología, creo yo. A medida que uno se va haciendo adulto, va desarrollando sus propios valores, su propia ideología, y todo el idealismo de la juventud se va desvaneciendo. Supongo que esto es un territorio común, y da un poco igual que uno sea republicano, falangista o que le guste jugar al escondite. Si uno dedica un poco de su tiempo a analizar el mundo en el que vive, al final se da cuenta de que ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos. Todo ello habida cuenta de ciertas excepciones, las caras buenas de Hitler, Pol Pot o Idi Amin se me escapan…

En definitiva, aquí tenemos a Foxá diciendo lo siguiente: “Soy aristócrata, soy conde, soy rico, soy embajador, soy gordo, y todavía me preguntan por qué soy de derechas. ¿Pues qué coño puedo ser?“. Tiene toda la razón del mundo, mucho más extraño me parece el obrero de derechas.

Y a continuación la anécdota que me ha hecho reirme sola y desarrollar cierto afecto por este hombre, una que es un poco facilona, y por una carcajada limpia da medio brazo… Copy-paste de Jot Down:

“…estando en una cena con diversos miembros del cuerpo diplomático y del gobierno italiano, el conde Galeazzo Ciano, ministro de Asuntos Exteriores de Mussolini —además de su yerno—, se le acercó y le reprochó a Foxá sus desmanes con la bebida, …, a lo que el conde de Foxá, molesto, respondió con una gracia que le acabaría pos costar el puesto y casi la cabeza. La escena ocurrió más o menos de esta manera:

Ciano: Señor de Foxá, la bebida acabará matándolo.

Foxá: Al menos a mí no me matará Marcial Lalanda.

Ciano tenía fama de cornudo en toda Italia y Marcial Lalanda era el torero de moda durante aquellos años en España por lo que, cuando se le tradujo la ocurrencia a Ciano, entró en cólera y allí mismo intentó retarlo a duelo…”.

Así que un día, cuando vuelva a esto de la lectura, me animaré y leeré al hombre este porque una persona que tiene este tipo de salidas en la vida real, que no tendrá en un libro!

Eso sí visto lo visto, lo de que yo vuelva a la lectura de algo más profundo que Marian Keyes tendrá que esperar a que me jubile, que me toque la lotería o encuentre a un aristócrata forrado que me mantenga… Es decir, la jubilación se presenta como la más plausible de las alternativas y teniendo en cuenta como va corriendo la vida, si sigo en Noruega, y tengo suerte y demás tal vez pase dentro de unos 40 años… ¿Me acordaré por aquel entonces de Agustín de Foxá?…  

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