Cuando una vela se apaga

Philip, no sé si llamarte Philip.

No te conozco. Tal vez prefieres que te llamen Seymour, o lo preferías, tal vez.

O igual como no te conozco prefieres que te trate con respeto, con el respeto que sin duda te mereces, Philip Seymour. Señor H o sólo Señor.

Me pones triste. Estúpidamente triste.

La muerte no debe llegar antes de los cincuenta. La muerte se presenta innecesaria, siempre lo es, pero más cuando uno es tan joven.

No te conozco, y me das pena. Es irracional, es estúpido. Me apena que te hayas ido.

Ya no podrás sorprenderme por una nueva interpretación tuya. Ya no podré pensar sin remedio, que bueno eres, Philip.

Hay tantos que se debíeran haber ido antes que tú. La vida es ridícula por no haberte agarrado con fuerza.

Y me entristece pensar que tu muerte haya sucedido tan estúpidamente. Y lo siento, y pienso de nuevo que soy tonta, que tu muerte en nada me afecta. Pero que pena…

D.E.P.

philip

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