Behind the bastards

Otra de las cosas buenas que me ha dado el 2020 han sido los podcasts. Los podcasts me han acompañado muchísimo en este año tan raro, y me siguen acompañando en el 2021. El mundo de la oyente de podcasts es tremendamente exigente. Empiezas escuchando un podcast. En cada episodio de este te recomiendan un par más. En el siguiente podcast que escuchas sucede lo mismo. Así que como quien no quiere la cosa tienes un árbol con muchas ramas cargaditas de frutas que son todos los podcats que escuchas. Y como un estómago humano no consigue digerir todas las frutas de un árbol, lo mismo le pasa a un humano con trabajo y obligaciones con los tropecientos mil podcasts que existen. Vamos, que no doy abasto.

No los voy a citar todos, ni todos los temas porque este post se podría alargar hasta el fin de los días. El último podcast que he empezado a escuchar se llama “Behind the bastards”. Tengo sentimientos contradictorios acerca del mismo porque ayer escuché el capítulo en el que hablaban de Fritz Haber y su participación en el desarrollo de armas químicas durante la primera guerra mundial. El tema es un poco controvertido porque Haber recibió el Nobel porque gracias a su proceso para producir amoníaco, la producción industrial de fertilizantes sintéticos fue posible. Y ello hace que un número importante de gente esté viva a día de hoy y no se haya muerto de hambre. Y no es que me traumatizara que Haber también produjera armas en la primera guerra mundial, que también, y más porque no lo sabía… El problema de este episodio es que como una trabaja de lo que trabaja, el proceso que inventaron Haber y Bosch me es ligeramente familiar. Ello me hizo darme cuenta de que en podcast se decían unas cuantas sandeces bien gordotas… Y me resulta molesto pensar que ese probablemente es el caso para todos los episodios en general pero que como de la mayoría de los temas no sé nada probablemente ni me entere….

En fin, que me desvío… Behind the bastards está bien porque a mi me gusta enterarme de porqué la gente es tan hijo de puta y de los distintos niveles de hijoputismo que existen en el mundo. Son muchos y muy elevados, en caso de duda… Así que empecé con un alguien conocido, Leopoldo y el Congo… No aprendí mucho más de lo que sabía… y yendo a la deriva llegué a un episodio llamado “The satanic panic: American´s first Qanon”. Y lo flipé un poco bastante con la locura de episodio o más bien con el tema que relata. Es el caso de la escuela McMartin en California donde los dueños de la escuela fueron acusados sin pruebas de abusar de 360 niños. El caso es tan increíble que mejor que yo lo explique es ver el video resumen de la investigación hecho por The New York Times. O bien escuchar los dos episodios del podcast Behind the bastards.

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