Não sou nada

Não sou nada.
Nunca serei nada.
Não posso querer ser nada.
À parte isso, tenho em mim todos os sonhos do mundo

(Fernando Pessoa)

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Mejor poema del mundo 2017

Non o digo eu… foi escollido entre 1093 composicións de 43 países (check). A autora chámase Emma Pedreira.

O poema tenche a tristura do cotiá. Triste por real.

Lista da compra da viúva

Na lista da compra só hai cousas para min.
Non coitelas, non arrebatadas ameixas e infusións contra doenzas inventadas.
Non hai pan exótico para queimar nunha tixola mentres ti e mentres eu,
non hai caprichos para desfacérseche na lingua.
Nin tabaco para o despois.

Na lista da compra só hai aire e sombra,
ítems dos que eu preciso,
e xa non gasto en comer nin en chorar,
xa non tatúo nada na porta da neveira nin escollo lugares en mapamundis contritos para fixar aquí fomos/ou non/felices.
Na miña lista da compra volven mesturarse os meus dez anos cos meus oitenta.
Hai panos do naris e algodóns e doces polos que doo entre bágoas, entre moas.
Na lista da compra volve haber cousas que fai tempo que non. Tiritas e suturas, contencións para o desangrase. Fío para o desgarro, xeo para as feridas.
Xa me vou esquecendo de luxar as lúas das uñas con canela e curry, xa non me sinto na danza da fritura e da noite e xa non elixo a froita por como se pareza a súa pel á túa,
afundindo as miñas xemas dos seus extremos.
Volve haber cigarros, tapóns para os ollos, pinturas para recalcar os meus poros lacazáns, e etiquetas nas que marcar cada lugar de min que non se pode tocar máis.
Volve haber pintalabios que non me arrincarás a beixos, maquillaxe para este último golpe (que irá mudando a súa cor como o plátano maduro), panos de papel para desbordamentos, masilla para as miñas fendas de ruína.
E compresas.
Porque esta mañá -probablemente- perdemos a última oportunidade
de ser os terribles pais
dunha indómita nada.

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Pan da Moa

Os voy a contar a que dediqué mi domingo.

Vivo encima de una asociación de sordos. El típico comentario de la gente  “se oye mucho ruido, verdad?”. A lo que tengo que contestar no están mucho pero cuando están se nota. Cuando ponen música toda mi casa vibra y sus fiestas suelen prolongarse hasta bien entrada la noche. El sábado tuvieron fiesta. En consecuencia me quedé dormida tarde, y en consecuencia el domingo me levanté tarde.

Me levanté y desayuné. Fíjate que cosa más rara.

Lo siguiente fue ver un par de capítulos en Netflix de la comedia “one day at a time” que sorprendentemente me gustó bastante.

Lo siguiente probablemente fue mirar la hora y pensar, nena, en la lista está recoger el salón, recoger la cocina, limpiar la cocina, limpiar el baño, etc… etc… Lázaro, levántate y anda!

Vi uno o dos capítulos más.

Y finalmente me puse a ello… Ordené la cocina, puse el lavavajillas, hice de comer, comí. Limpié la cocina. Oye, que interesante, verdad?

Y finalmente me entró en la cabeza “Pan da Moa” (que viene siendo una panadería en Santiago). Así que me puse a buscar información en internet. No es que no supiera nada de “Pan da Moa”, lo cierto es que los sigo en Instagram desde hace un rato largo. He leído su sección en el libro de Iban Yarza “Pan casero”, y ahora en el nuevo libro, “Pan de Pueblo”. La novedad es que en Navidades estuve en Santiago y me pasé por allí.

Lo voy a contar. No fui a Santiago a propósito a comprar pan en “Pan da Moa”, estoy un poco chalada, pero Santiago queda a una hora en coche de casa de mis padres. Lo que pasa es que el nombre “Pan da Moa” lleva ronroneando en mi cabeza tanto tiempo que no me pude resistir. Además acababa de comprar “Pan de Pueblo”. Y de tanto ver fotos y videos de Guillermo Moscoso Moure (el dueño), casi me da la impresión de que somos colegas de toda la vida. Pues eso, como iba a Santiago sopesé la posibilidad de pasarme por “Pan da Moa”. Vi que la mayoría de sus panaderías estaban a tomar por culo, vamos que no estaban al ladico mismo de la Catedral o del campus sur. Esto me desilusionó ligeramente. Pero había una que estaba en Fontiñas, cerca de Área Central y no demasiado lejos de un nuevo centro comercial de Santiago que la menda lerenda no conocía. Me devané un poco los sesos. Era normal darle tanta importancia a visitar esta panadería? La verdad es que no lo sé, pero una es así…

Si, lo habéis adivinado. Fui al centro comercial de marras, dejé el coche aparcado allí y había decidido ir a “Pan da Moa”. El problema es que estas Navidades la climatología en Galicia no ha sido mi amiga. Que sí, que ya sé que se necesita que llueva a mares. Lo que yo no acabo de entender es porqué tuvo que llover precisamente los 10 días que estuve allí. En resumidas cuentas, llovía. No llovía a mares, pero llovía. Así que mi raciocinio me dijo, compra comida para llevarte a Noruega en el Carrefour, que el pan está muy rico pero no resiste meses y meses en la nevera. Y a ello fui, a abastecerme de los típicos bienes básicos y necesarios que uno no encuentra por estas tierras. Otro día os los resumo.

Pero cuando acabé, el erre que erre con “Pan da Moa” seguía allí… Erre que erre en mi cabeza… Y como todavía tenía tiempo pues allá fui armada con el GPS de mi móvil camino a la panadería. Lo cierto es que la zona me confundió bastante. Mis recuerdos de Fontiñas se centran en aquellos tiempos en la prehistoria (véase 2004) cuando conducía penosamente por allí (i.e. clases de conducir). Es cierto que la panadería está justo en frente de Área Central (centro comercial de Santiago) pero es que allí no hay nada más. Da la impresión de que uno no pasa por allí, sabe que está allí. No sé si era la hora del día o la climatología poco favorable, pero la zona estaba más muerta que viva. Aún así en “Pan da Moa” había una pequeña cola.

Allí me planté pues. Entré y mis ojos hicieron chiribitas por todas partes. Masa nai por aquí masa nai por allá. Al final por esto de que me iba a pasar todo el día en Santiago, cogí una barra de larga fermentación y un par de barras de masa madre. Quería una bolla pero me resistí a la tentación. Aparte, como estaba un poco famélica me pimplé una empanadilla de zorza. La empanilla nada del otro jueves, que mala no estaba, oye… Las barras de masa madre… mmm…

Cuando llegué a casa, a eso de las 11 de la noche, entre mis padres y mi hermano nos pimplamos la primera barra. Congelé el resto. Un cachito de la barra de masa madre quedó para el día siguiente. Mi madre la comió en el desayuno y me dijo: “teu abuelo sempre dicía que agora o pan está bo pola mañán pero pola noite xa non vale un carallo. Este pan hoxe aínda sabe”. Y en casa de mi abuelo, la panadería del pueblo hacía reparto a domicilio, es decir no era pan de supermercado… En fin, que viva las fermentaciones largas y fermentos naturales.

A mi la acidez de ese pan me recuerda a mi niñez. Los fines de semana, al pasar por Porriño, para ir a casa de mis abuelos, siempre parábamos en una panadería mítica y comprábamos unha bola de pan do Porriño y unas cuantas barras. Después de que esa panadería cerrara ningún pan me ha sabido igual. No voy a decir que no exista la posibilidad de que lo haya idealizado en mi mente, pero ahí queda…

Pues eso, esta es la historia de porqué ayer me puse a buscar más información de “Pan da Moa”. En fin, mientras recogía el salón y limpiaba el baño me tragué (y lo disfruté) un programa de radio de una hora donde entrevistaban a Guillermo Moscoso Moure. Aparte por el medio me vi un video de 40 minutos en youtube (“Informe en V” Moita Miga), vi otros videos más cortos, como una conversación entre los Moscoso Moure e Ibán Yarza o chuminadas varias. Leí cosas varias, entre ellas un artículo de prensa de El país de 2016. Y supongo que algo más que se me ha olvidado por el camino. Se habla mucho también del blog de Guillermo Moscoso, pero eso ayer, no me dio tiempo.

Me gusta el rollo que tiene el heredero de “Pan da Moa”. En muchas profesiones se tiende al secretismo con la intención de que nadie pueda hacer lo que tu haces para eliminar a la competencia. Pero eso también significa que nunca vas a mejorar. Da la impresión de que el secretismo no va con Moscoso Moure y tiene una faceta divulgadora tan interesante como la panadera. Además tiene conocimientos y sabe de lo que habla, y no me refiero solo a amasar o cocer pan, sino a la ciencia que hay detrás, a los bichitos y demás que hacen que a veces la cosa funcione y a veces no. Es cierto que no todo el mundo vale para hacer lo que él hace, pero es extremadamente importante hacerlo para que nuestra tradición no se pierda. Moscoso Moure dice mucho que el pan gallego es el mejor del mundo y que el problema del pan en Galicia no es tanto como en el resto de España. Tal vez esté en lo cierto y hay panaderías en mi pueblo donde hacen pan artesano. Yo por ahora no las he encontrado pero sería estupendo ahorrarme el viaje a Santiago. Aparte hay un montón de molinos de agua abandonados y nuestra historia panadera se desconoce. Probablemente no todo el mundo sabe que antes la gente iba a los molinos de piedra, molía su grano, y luego en casa hacía su pan. Cuando un vecino no tenía “fermento” iba a pedirle al vecino que había horneado el día anterior, etc. Todo eso debería saberse, publicitarse, anunciarse como parte de nuestra cultura, para que no se olvide, para que no se pierda.

Creo que era al final del programa de radio que Guillermo Moscoso Moure decía que el no pretendía hacerse rico con el negocio panadero, y que su intención no era abrir veinte panaderías en la comarca. Como diciendo que a él le valía con que su profesión le proporcionara suficiente dinero para vivir porque su profesión le apasiona. Es evidente que si en Pan da Moa deciden industrializar el proceso de producción, a la larga perderían su signo de identidad y a su clientela. Es decir se transformarían en una panadería más. Es obvio, y a la vez tan bonito escucharlo. Esto que comentaba este chico, me hico recordar a la panadería ecológica que tenemos aquí en mi pueblo noruego. Soy afortunada, y vivo a 2 minutos de ella. La dueña de la panadería hace lo mismo que Mocoso Moure pero a nivel noruego, es decir muy pequeña escala. Da cursos en su panadería, sale en la televisión nacional, y poquito a poquito se ha hecho un nombre. La panadería lleva funcionando 3 o 4 años y es raro llegar allí y que no se haya formado ninguna cola. La producción es completamente artesanal. El local donde amasan, cuecen, levan, venden y hacen los cursos no debe tener más de 50 m2. Son 4 personas trabajando allí de manera permanente. La dueña de la panadería siempre recalca lo mismo, dice que hay un límite de producción para el tamaño de su panadería, sobrepasarlo significaría disminuir la calidad del producto, y ella no está dispuesta a eso porque no es así como ve el negocio de la panadería. Básicamente lo mismo que dice Moscoso Moure. Oirlo de dos personas tan distintas, en dos idiomas tan distintos situados en sitios tan dispares me parece precioso.

Y para acabar….

 

 

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Canadá

Nunca había oído hablar de Richard Ford hasta que en mi último cumpleaños mi hermano me regaló dos libros suyos. Su intención era usarme de conejillo de indias para ver si Richard Ford merecía la pena. Vaya si la merece…

¿Qué voy a decir yo de un tipo que ganó el princesa de Asturias en 2016, tiene un Pulitzer  y críticos por doquier lo consideran uno de los mejores escritores estadounidenses vivos? Supongo que lo que me queda por decir es que soy o era una inculta por no conocerlo.

Los libros eran “el día de la independencia” y “Canadá”. “El día de la independencia” ha ganado un Pulitzer (entre otros premios), así que pensé que de empezar por uno, empezaría por allí. Como ser raro que soy me gusta empezar las trilogías por su primer tomo, y resulta que “el día de la independencia” es el volumen dos de una que Richard Ford comenzó en los 80 con “el periodista deportivo”. Se ve que mi hermano estaba especialmente inspirado cuando me compró el libro… Por ello a mediados de agosto empecé a leer Canadá.

Canadá me ha costado lo suyo. Me ha costado por varios motivos, el primero es que últimamente yo sólo leo o cuando estoy de viaje o de vacaciones, y normalmente leo mejor cuando el viaje y las vacaciones me llevan a Galicia. Cogerlo en agosto fue arriesgado, siempre me pasa lo mismo, cuando vuelvo de casa, suelo venir cargada de libros y de planes de leerlos. Al cabo de una semana, a lo sumo, internet mata toda mis ansias. La segunda razón es que antes de ir a Sevilla a finales de septiembre me obsesioné con la serie “el cuento de la criada”. Me obsesioné tanto que como una desesperada fui a un Fnac de Sevilla, y me compré la novela en la que se basa la serie. La deboré (lentamente, ya he dicho que no leo) y Canadá se quedó desplazado.

De manera que Canadá me ha acompañado en mis viajes durante los últimos 6 meses. Ha estado conmigo en Terneuzen, en Middelburg, en Amsterdam, en Sevilla, en Regina y finalmente en Galicia. Tal vez Canadá se habría quedado en Noruega después de Sevilla pero quiso la casualidad que el trabajo me llevara durante dos semanas de noviembre a Regina y Belle Plaine en Saskatchewan. Practicamente la mitad del libro está ambientada en la provincia canadiense de Saskatchewan. Cómo podía dejar de leerlo?

Me ha gustado Canadá por su sencillez. Aparte de lo mencionado arriba, me ha costado leerlo porque tarda en arrancar. Es decir, arranca a velocidad de rayo con las frases “Primero contaré lo del atraco que cometieron nuestros padres. Y luego lo de los asesinatos, que vinieron después”. Richard Ford, de este modo, te cuenta todo lo que pasa de enjundia en el libro. Pero luego se para en los detalles, por ejemplo tarda muchísimo en llegar al atraco. Lo cual, retrospectivamente no creo que sea un error, todos y cada uno de los detalles te ayudan a entender a Dell Parsons (el protagonista) y en cierto modo a identificarte con él. A Dell le pasan muchas cosas en el libro, la mayoría malas y que dista mucho de merecer. Ford no se vanagloria en ello, no quiere que el lector se entristezca. Él simplemente lo cuenta. Tu reacción hacia los hechos contados es tu puto problema, no el suyo. Evidentemente el Saskatchewan donde yo he estado en 2017 dista mucho del que pudo vivir el protagonista en los 60, pero aún así haber vivido el comienzo del invierno, con el viento y el frío cortante, sin duda ayuda a comprender la dureza de lo vivido por Dell.

Canadá me ha gustado mucho. Es un libro tan bonito como triste. Richard Ford está ahí pero no lo ves. Realmente consigue que lo único que veas sea a Dell Parsons, que te imagines sus dudas, sientas su pureza, su no entender y veas el mundo a través de sus confusos ojos. Intuyo que esto es lo que diferencia la “literatura” del “producto de consumo”. En definitiva, un libro absolutamente recomendable.

Canadá se quedó en Galicia. Ahora me he puesto con “el periodista deportivo” que pinta muy bien. Si consigo leerlo antes de que mi aficción lectora decaiga, allá en la recámara están la segunda y la tercera parte de la trilogía. Todo ello significa que tal vez Richard Ford vuelva a presentarse en este blog, o tal vez no…

“Si hay otra cosa que se pueda aprender del periodismo deportivo es que en la vida no hay nada trascendente. Las cosas siempre vienen y se van, y eso es ley de vida. Todo lo demás es una mentira de la literatura…” (Richard Ford, “el periodista deportivo”)

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La patria es un invento

“Eso de extrañar, la nostalgia y todo eso, es un verso. No se extraña un país, se extraña el barrio en todo caso, pero también lo extrañás si te mudás a diez cuadras. El que se siente patriota, el que cree que pertenece a un país, es un tarado mental. ¡La patria es un invento! ¿Qué tengo que ver yo con un tucumano o con un salteño? Son tan ajenos a mí como un catalán o un portugués. Una estadística, un número sin cara. Uno se siente parte de muy poca gente; tu país son tus amigos, y eso sí se extraña, pero se pasa”.

Un grande menos.

(DEP)

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Un muro de metacrilato

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Carta de amor (des)esperada

F… sé que si me conocieras caerías rendido a mis pies. Lo sé a ciencia cierta. Cada uno de los músculos de mi cuerpo me lo dice con claridad. Me lo dice con tanta claridad que me asusta. Es el corazón un músculo? Lecciones de anatomía ya olvidadas me dicen que si. Pues si, mi corazón late por ti.

E… sé que tu madre me adoraría. Estoy tan segura de ello como de que el día es día y la noche, en invierno, es oscura. Y digo en invierno, porque en verano existen noches eternas, y no quiero que me digas que esa eternidad es la que hace que mi razonamiento sea incierto.

L… sé que me dirás que no conozco a tu madre. Y tendrás razón. Aún así sé que me adoraría porque soy dulce como una fresa noruega, con un toque de acidez que solo me hace un poco más perfecta. Y bueno, porque si a ella AC le parecía entrañable, qué no le voy a parecer yo que soy más dulce que un melocotón?

I… sé que nos separan tres mil kilómetros de distancia, bueno, ahora mismo muchos más. Pero si me lo pides, yo lo dejo todo, te acompaño por el mundo y me transformo en tu grupie particular. Y no te preocupes, te prometo y reprometo que no se lo voy a contar a nadie. Que no verás mi foto en ninguna revista, y que seré más discreta todavía que la novia eterna de RN

C… sé que mis posibilidades de conocerte son limitadas pero aún así planeo como hacerlo. Me ronronea por la cabeza escribirte a la desesperada, “you are so hot” “oh delicious” en tu cuenta de instagram. Pero a la vez pienso que tengo que currarmelo un poco más.

I… sé que siendo “so hot”, que si, que lo eres (y lo sabes, no me digas que no…), ofertas como la mía te llegan a mares. Pero no te preocupes, no te voy a mandar fotos desnudas de mi persona, creo que te gusta más ver tus abdominales, de lo que te gustaría ver mi barriga blanca y con un poco de pelusilla.

A… sé que te molestaría compartir conmigo tu armario, lo sé pero no te preocupes, con un estante de nada yo me conformo. Es cierto que me da un poco de mal rollito que tengas más zapatos que yo, pero bueno, las relaciones no son perfectas. Te lo perdonaré si me compras unos Louboutin y si me perdonas por no ponérmelos.

N… sé que AC decía que tal vez fueras gay, y que lo de que hayas dicho que te encanta dormir con ML no es que lo haya desmentido demasiado. Pero bueno, hay amistades y amistades, quien soy yo para juzgarte?

O… sé que el destino existe así que voy a esperar que leas esto, que te des cuenta de que hablo de ti y me escribas una carta de amor de esas tan bonitas que me hagan temblar las canillas. O ya sé! Esperaré a que me mandes una señal durante el partido de esta noche con RF… mmm…. que puede ser… Si haces una doble falta, sabré que piensas en mi. Si haces dos sabré que nuestro amor subirá montañas. Con tres cruzará mareas. Con cuatro surcará los vientos. Y con cinco nuestro poder mental nos comunicará irremidablemente y te teletransportarás junto a mi. Así que si eso pasa, traeme un algo de NY.

 

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Agüíta, chicos!

Tengo la sensación de estar en lo alto de una colina donde todo el mundo puede oírme si grito lo suficiente. Y con todo ese poder, lo único que quiero decir es “id a ver a los Waterboys” “id en manadas, aprovechad la oportunidad, hijos míos, disfrutaréis de un espectáculo único”!

No en vano llevo dos conciertos en menos de un mes. Si, queridos míos me he convertido en toda una groupie! Si Mike Scott lo supiera… o tal vez son los Waterboys quienes me persiguen ya que han programado dos de sus conciertos a media horilla de mi… aunque a 3000 km de distancia entre si!

Ninguno de los dos conciertos han sido largos, el primero una horilla, el segundo hora y media, pero la playlist es fantástica, sube y baja en intensidad continuamente. The Waterboys tienen uno de los mejores directos que haya visto en mi vida. Ahora dicen que de cara al otoño el número de integrantes de la gira se duplicara con una serie de músicos de qualité, cosa fina… Si sus conciertos veraniegos ya de por si han sido la creme de la creme, que se puede esperar de todavía más músicos! Id a verlos, insensatos! Olvidad que solo os conocéis “the whole in the moon” y hacedme caso, “the waterboys” son legendarios.

Mi yo extasiado en la cumbre de la montaña está a puntico de proponer a Mike Scott para el Premio Nobel de Literatura 2018. Vale, ya me bajo que noto que estoy desvariando…

I wish I was a fisherman
Tumblin’ on the seas
Far away from dry land
And its bitter memories
Casting out my sweet line
With abandonment and love
No ceiling bearin’ down on me
Save the starry sky above
With light in my head
You in my arms
Woo!

 

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Morir de pié, o patinando

Ayer me entró una llorera de esas tontas…

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DEP

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(In)definición

– Are you friends?

– We go/sit sometimes to/in the cinema together

 

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