Fillo do atlántico

“I think the sea is like the father of everything, you have to respect it always. It is curious that something so strong that can get rid of you so fast can transmit so much peace, peace in a crazy world. 

A place just in front of you where you can hide without having to go anywhere. And it is not about having it just in front of you, it is to know that it will be just there when you need it. It is like that friend you have not seen for a long while but you know it is still there, even when he is not.

It’s those waves, the salt of life in the air, if they would take it away from me, they would have taken everything. And it is something which does not happen only to me. I believe that it happens with everything around it. The animals, the plants, the land itself. It is contradictory, I know, but the farther I am from it, the more I feel I drowned. 

The sea is my family, it’s what I am, it is what I do, I guess it is the luck of being born in a place where others come seeking for inspiration.”

(Fillo do atlántico, Martín Códax, albariño)

“Sempre digo que o mar é coma o pai de todo, nunca hai que perderlle o respeto. É curioso como algo con tanta forza, que pode desfacerse de ti tan rápido transmite tanta calma, calma nun mundo de tolos.

Un sitio que tes aquí preto, onde escapar sen ter que ir a ningures. E non é o feito de telo xusto diante, é saber que estará aí ó lado cando o necesite. É como ese amigo que hai moito que non ves pero sabes que segue estando aí, aínda sen estar.

Son esas ondas, o sal da vida no aire, se mo quitasen, estarianmo quitando todo. E non solo me pasa a min, eh. Creo que pasa con tóda-las cousas que o rodean. Os animais, as plantas, a propia terra. É contradictorio, xa sei, pero canto máis me afasto de el, máis sinto que afogo.

O mar é a miña familia, é o que son, é o que fago, supoño que é a sorte que teño de nacer onde outros veñen a inspirarse.”

(Fillo do atlántico, Martín Códax, albariño)

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PIT _ Porsgrunn

Porsgrunn es un sitio pequeñico.

Wikipedia dice que aquí viven 36 000 personas. Muchas veces me pregunto donde se meten.

Tiene su zona “turística” con playas en el fiordo de Eidanger, que no es Sognefjord, pero por lo menos no llueve tanto.

Tiene una fábrica de porcelana (ahora made in China) que surte todas las cocinas y baños de Noruega.

También tiene a Brevik, y su fiesta gastronómica del bacalao, y el helado que ya no se produce allí, pero se come igual, y los mil barquitos que adornan sus costas en los largos días de verano.

Y tiene probablemente más industria que en toda Galicia.

No os preocupeis, nosotros les ganamos en bares y restaurantes. Bueno, y en playas también.

Y cada junio tienen un festival de teatro (el PIT). Yo soy de ciencias, pero solo por lo bajini. O tal vez sea una mezcla rara que forman un conjunto que soy yo misma. Igual Porsgrunn es un poco como yo. Un poco de ciencia más un poco de arte, y magia potagia! A veces me parece que Porsgrunn vive adormecida esperando a que llegue la semana del PIT, o tal vez el buen tiempo antes de las vacaciones de verano. En mayo y junio la ciudad en cierto modo vibra. En julio se adormece y no se despierta hasta la primavera siguiente.

El PIT se inaugura siempre un martes en la segunda semana de junio. La inauguración es siempre en frente del ayuntamiento (Rådhus que le llaman aquí), y es gratis. Al principio de la velada hay actuaciones de grupos locales, y cuando la noche se acerca presentan al grupo/artista invitado. Normalmente es algo con acrobacias y/o fuego. La noche se empieza a cerrar y todo mejora. Finalmente la inauguración se cierra con fuegos artificiales. Lo de los fuegos de artificio debe ser que le flipa a todo quisqui, y Noruega no es una excepción.

Porsgrunn tiene su propio grupo de teatro, llamado Grenland friteater que cada año prepara una obra para el festival. Este año ha sido Meierislaget 1933 que trata de la lucha sindical de los empleados de la industria lechera en 1933. Todo ello centrado en Porsgrunn. La obra de teatro fue respresentada al aire libre en uno de los museos locales. Una maravilla en la que se ha visto envuelta muchísima gente. Hace dos años se centraron en la historia de Birkeland, uno de los fundadores de Hydro, compañia que ha torneado ciertamente la industria local, y con ello a toda la comunidad.

Aparte al PIT vienen artistas de todo el mundo, algunos amateurs, otros profesionales. Hay obras en noruego, pero también en inglés. Y normalmente las entradas para todas las actividades se agotan. Y hay muchas obras, y todos los días durante una semana. En cierto modo demuestra la avidez por la cultura y actividades por la población local. Por desgracia el PIT acaba hoy, en una semana es midnatsommer (vamos, san Juan)… y en quince días julio… el apocalypsis now (llamese invierno) se acerca y siempre parece que mayo y junio duran demasiado poco. Aún así, benditos sean!

 

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Arcadia en flor

He visto “la reconquista” de Jonás Trueba principalmente porque no tenía ganas de ver nada en inglés y fue la primera cosa en español que me salió en Netflix. Y una siempre ha sido un poco fan o más bien seguidora de su padre y de su tío, así que… why not?

No me ha gustado mucho. Más bien me ha aburrido bastante. No me he quedado dormida de casualidad… Pero la música de esta película es divina. Me ha descubierto a Rafael Berrio a quien no tenía el gusto de conocer, y ya solo por ello recomiendo la película. He aquí “arcadia en flor”:

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Sin sorpresas

En España existe un cierto afán desmedido por poblar el currículum con títulos y verdades a medias. Desde escribir “estudios de ingeniero”, cuando uno sólo se ha matriculado en la escuela de ingeniería, hasta inflar niveles de inglés desde el “precario/inexistente” a el maltratado “muy bueno”. ¿Por qué? Pues probablemente porque como la mentira está tan extendida, si dices la verdad nunca pasarías la primera criba que te llevaría a una entrevista en condiciones.

Quizás sea la competencia brutal que existe en un país como el nuestro donde la población con título universitario es tan elevada y donde la cantidad de empleo relevante para ella es tan reducida. No voy a entrar ahora en discusiones de si España tiene muchos universitarios o no, etc etc. Soy de la opinión de que todo el que quiera ir a la universidad debería poder hacerlo, pero también de que si no te interesa deberías tener una optión b) tan válida y buena como la primera.

La podredumbre es tan clara en el sistema que implica que, en España, un investigador joven al final de su doctorado puede llegar a tener más de 20 artículos publicados. ¿Por qué? Pues porque la competencia es tan enorme que si no los tiene le sería imposible optar a ninguna de las becas que el estado ofrece (que no son muchas). Es prácticamente imposible que un investigador experimentalista consiga tener más de 20 artículos en 4 años de doctorado que sean el fruto de SU trabajo. De manera que cuando los consigue suele ser porque son artículos donde los nombres se añaden sin ton ni son, sin importar ni la verdad ni la calidad. Prima el “yo pongo tu nombre en mi artículo, y tú pones el mío en el tuyo”. Supongo que esta es otra historia, pero al final toda la mierda viene del mismo sitio.

Soy licenciada en ingeniería química. Título por el que mis codos se abrillantaron, mis nervios se pulieron y mis padres exprimieron su cuenta bancaria. También pagaron un máster en prevención de riesgos laborales que en aquel entonces era un “sine qua nom”. Máster que no he utilizado en mi vida y del que a decir verdad aprendí más bien poco. Pero al que dediqué todos mis sábados durante un año, para el cual hice y presenté un trabajo fin de máster y pasé un examen del que tengo inexistentes recuerdos. Hablo inglés de manera fluida, hablo noruego, entiendo portugués, evidentemente hablo español y gallego. Y tengo un doctorado que casi acaba conmigo. Todo ello me ha costado muchísimo esfuerzo, tiempo y dedicación. Y mira tú, intuyo que no soy la única, hay casos mejores pero también los hay peores y mucho peores.

Hay gente que no ha podido combinar la universidad con trabajar, por falta de recursos. Hay gente que ha pagado un máster al que no ha podido dedicarle tiempo suficiente. Hay gente que se ha esforzado para pagar un máster que a la larga ha resultado inútil. Hay gente que ha dedicado horas y horas (sacadas de otras cosas) a hacer exámenes, prepararlos, hacer trabajos, presentarlos. En definitiva, a crecer.

Y luego uno lee en el periódico el esfuerzo dedicado por la señora Cifuentes a sacar un máster. O que al señor Casado se le permitió obtener un título/certificaco/o_lo_que_quiera_que_eso_sea sin haber hecho absolutamente nada para merecerlo. Y todo ello con la connivencia del estado. Por no hablar de la parte de culpa que la universidad tiene en este tema. Al infravalorar el esfuerzo de aquellos que si cursaron este máster.  Y uno cuando menos se enfada, no es que se sorprenda mucho, pero se enfada.

Y se enfada más porque habría dado igual que ninguno de ellos tuviera ese máster. Lo que importa es la mentira y la falta de ejemplo que los cargos públicos dan a la sociedad. Y que ni el uno ni la otra se hayan dignado a presentar su dimisión. Y a decir, señores, perdónenme, me he equivocado.

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Bobby McGee

♫♫  Freedom is just another word for nothing left to lose  ♫ ♫

 

 

It definitely expressed the double-edged sword that freedom is. Unless you’ve lost everything – and I certainly haven’t – you’re not free. If you’ve got a family you’re not as free as if you’re alone. But nobody wants to be alone. I have no illusions I’m free. I’m chained to a lot. But I don’t want to get free of my family, my home, and people I love. I like the responsibilities that keep me from being free” (Kris Kristofferson)

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Não sou nada

Não sou nada.
Nunca serei nada.
Não posso querer ser nada.
À parte isso, tenho em mim todos os sonhos do mundo

(Fernando Pessoa)

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Mejor poema del mundo 2017

Non o digo eu… foi escollido entre 1093 composicións de 43 países (check). A autora chámase Emma Pedreira.

O poema tenche a tristura do cotiá. Triste por real.

Lista da compra da viúva

Na lista da compra só hai cousas para min.
Non coitelas, non arrebatadas ameixas e infusións contra doenzas inventadas.
Non hai pan exótico para queimar nunha tixola mentres ti e mentres eu,
non hai caprichos para desfacérseche na lingua.
Nin tabaco para o despois.

Na lista da compra só hai aire e sombra,
ítems dos que eu preciso,
e xa non gasto en comer nin en chorar,
xa non tatúo nada na porta da neveira nin escollo lugares en mapamundis contritos para fixar aquí fomos/ou non/felices.
Na miña lista da compra volven mesturarse os meus dez anos cos meus oitenta.
Hai panos do naris e algodóns e doces polos que doo entre bágoas, entre moas.
Na lista da compra volve haber cousas que fai tempo que non. Tiritas e suturas, contencións para o desangrase. Fío para o desgarro, xeo para as feridas.
Xa me vou esquecendo de luxar as lúas das uñas con canela e curry, xa non me sinto na danza da fritura e da noite e xa non elixo a froita por como se pareza a súa pel á túa,
afundindo as miñas xemas dos seus extremos.
Volve haber cigarros, tapóns para os ollos, pinturas para recalcar os meus poros lacazáns, e etiquetas nas que marcar cada lugar de min que non se pode tocar máis.
Volve haber pintalabios que non me arrincarás a beixos, maquillaxe para este último golpe (que irá mudando a súa cor como o plátano maduro), panos de papel para desbordamentos, masilla para as miñas fendas de ruína.
E compresas.
Porque esta mañá -probablemente- perdemos a última oportunidade
de ser os terribles pais
dunha indómita nada.

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Pan da Moa

Os voy a contar a que dediqué mi domingo.

Vivo encima de una asociación de sordos. El típico comentario de la gente  “se oye mucho ruido, verdad?”. A lo que tengo que contestar no están mucho pero cuando están se nota. Cuando ponen música toda mi casa vibra y sus fiestas suelen prolongarse hasta bien entrada la noche. El sábado tuvieron fiesta. En consecuencia me quedé dormida tarde, y en consecuencia el domingo me levanté tarde.

Me levanté y desayuné. Fíjate que cosa más rara.

Lo siguiente fue ver un par de capítulos en Netflix de la comedia “one day at a time” que sorprendentemente me gustó bastante.

Lo siguiente probablemente fue mirar la hora y pensar, nena, en la lista está recoger el salón, recoger la cocina, limpiar la cocina, limpiar el baño, etc… etc… Lázaro, levántate y anda!

Vi uno o dos capítulos más.

Y finalmente me puse a ello… Ordené la cocina, puse el lavavajillas, hice de comer, comí. Limpié la cocina. Oye, que interesante, verdad?

Y finalmente me entró en la cabeza “Pan da Moa” (que viene siendo una panadería en Santiago). Así que me puse a buscar información en internet. No es que no supiera nada de “Pan da Moa”, lo cierto es que los sigo en Instagram desde hace un rato largo. He leído su sección en el libro de Iban Yarza “Pan casero”, y ahora en el nuevo libro, “Pan de Pueblo”. La novedad es que en Navidades estuve en Santiago y me pasé por allí.

Lo voy a contar. No fui a Santiago a propósito a comprar pan en “Pan da Moa”, estoy un poco chalada, pero Santiago queda a una hora en coche de casa de mis padres. Lo que pasa es que el nombre “Pan da Moa” lleva ronroneando en mi cabeza tanto tiempo que no me pude resistir. Además acababa de comprar “Pan de Pueblo”. Y de tanto ver fotos y videos de Guillermo Moscoso Moure (el dueño), casi me da la impresión de que somos colegas de toda la vida. Pues eso, como iba a Santiago sopesé la posibilidad de pasarme por “Pan da Moa”. Vi que la mayoría de sus panaderías estaban a tomar por culo, vamos que no estaban al ladico mismo de la Catedral o del campus sur. Esto me desilusionó ligeramente. Pero había una que estaba en Fontiñas, cerca de Área Central y no demasiado lejos de un nuevo centro comercial de Santiago que la menda lerenda no conocía. Me devané un poco los sesos. Era normal darle tanta importancia a visitar esta panadería? La verdad es que no lo sé, pero una es así…

Si, lo habéis adivinado. Fui al centro comercial de marras, dejé el coche aparcado allí y había decidido ir a “Pan da Moa”. El problema es que estas Navidades la climatología en Galicia no ha sido mi amiga. Que sí, que ya sé que se necesita que llueva a mares. Lo que yo no acabo de entender es porqué tuvo que llover precisamente los 10 días que estuve allí. En resumidas cuentas, llovía. No llovía a mares, pero llovía. Así que mi raciocinio me dijo, compra comida para llevarte a Noruega en el Carrefour, que el pan está muy rico pero no resiste meses y meses en la nevera. Y a ello fui, a abastecerme de los típicos bienes básicos y necesarios que uno no encuentra por estas tierras. Otro día os los resumo.

Pero cuando acabé, el erre que erre con “Pan da Moa” seguía allí… Erre que erre en mi cabeza… Y como todavía tenía tiempo pues allá fui armada con el GPS de mi móvil camino a la panadería. Lo cierto es que la zona me confundió bastante. Mis recuerdos de Fontiñas se centran en aquellos tiempos en la prehistoria (véase 2004) cuando conducía penosamente por allí (i.e. clases de conducir). Es cierto que la panadería está justo en frente de Área Central (centro comercial de Santiago) pero es que allí no hay nada más. Da la impresión de que uno no pasa por allí, sabe que está allí. No sé si era la hora del día o la climatología poco favorable, pero la zona estaba más muerta que viva. Aún así en “Pan da Moa” había una pequeña cola.

Allí me planté pues. Entré y mis ojos hicieron chiribitas por todas partes. Masa nai por aquí masa nai por allá. Al final por esto de que me iba a pasar todo el día en Santiago, cogí una barra de larga fermentación y un par de barras de masa madre. Quería una bolla pero me resistí a la tentación. Aparte, como estaba un poco famélica me pimplé una empanadilla de zorza. La empanilla nada del otro jueves, que mala no estaba, oye… Las barras de masa madre… mmm…

Cuando llegué a casa, a eso de las 11 de la noche, entre mis padres y mi hermano nos pimplamos la primera barra. Congelé el resto. Un cachito de la barra de masa madre quedó para el día siguiente. Mi madre la comió en el desayuno y me dijo: “teu abuelo sempre dicía que agora o pan está bo pola mañán pero pola noite xa non vale un carallo. Este pan hoxe aínda sabe”. Y en casa de mi abuelo, la panadería del pueblo hacía reparto a domicilio, es decir no era pan de supermercado… En fin, que viva las fermentaciones largas y fermentos naturales.

A mi la acidez de ese pan me recuerda a mi niñez. Los fines de semana, al pasar por Porriño, para ir a casa de mis abuelos, siempre parábamos en una panadería mítica y comprábamos unha bola de pan do Porriño y unas cuantas barras. Después de que esa panadería cerrara ningún pan me ha sabido igual. No voy a decir que no exista la posibilidad de que lo haya idealizado en mi mente, pero ahí queda…

Pues eso, esta es la historia de porqué ayer me puse a buscar más información de “Pan da Moa”. En fin, mientras recogía el salón y limpiaba el baño me tragué (y lo disfruté) un programa de radio de una hora donde entrevistaban a Guillermo Moscoso Moure. Aparte por el medio me vi un video de 40 minutos en youtube (“Informe en V” Moita Miga), vi otros videos más cortos, como una conversación entre los Moscoso Moure e Ibán Yarza o chuminadas varias. Leí cosas varias, entre ellas un artículo de prensa de El país de 2016. Y supongo que algo más que se me ha olvidado por el camino. Se habla mucho también del blog de Guillermo Moscoso, pero eso ayer, no me dio tiempo.

Me gusta el rollo que tiene el heredero de “Pan da Moa”. En muchas profesiones se tiende al secretismo con la intención de que nadie pueda hacer lo que tu haces para eliminar a la competencia. Pero eso también significa que nunca vas a mejorar. Da la impresión de que el secretismo no va con Moscoso Moure y tiene una faceta divulgadora tan interesante como la panadera. Además tiene conocimientos y sabe de lo que habla, y no me refiero solo a amasar o cocer pan, sino a la ciencia que hay detrás, a los bichitos y demás que hacen que a veces la cosa funcione y a veces no. Es cierto que no todo el mundo vale para hacer lo que él hace, pero es extremadamente importante hacerlo para que nuestra tradición no se pierda. Moscoso Moure dice mucho que el pan gallego es el mejor del mundo y que el problema del pan en Galicia no es tanto como en el resto de España. Tal vez esté en lo cierto y hay panaderías en mi pueblo donde hacen pan artesano. Yo por ahora no las he encontrado pero sería estupendo ahorrarme el viaje a Santiago. Aparte hay un montón de molinos de agua abandonados y nuestra historia panadera se desconoce. Probablemente no todo el mundo sabe que antes la gente iba a los molinos de piedra, molía su grano, y luego en casa hacía su pan. Cuando un vecino no tenía “fermento” iba a pedirle al vecino que había horneado el día anterior, etc. Todo eso debería saberse, publicitarse, anunciarse como parte de nuestra cultura, para que no se olvide, para que no se pierda.

Creo que era al final del programa de radio que Guillermo Moscoso Moure decía que el no pretendía hacerse rico con el negocio panadero, y que su intención no era abrir veinte panaderías en la comarca. Como diciendo que a él le valía con que su profesión le proporcionara suficiente dinero para vivir porque su profesión le apasiona. Es evidente que si en Pan da Moa deciden industrializar el proceso de producción, a la larga perderían su signo de identidad y a su clientela. Es decir se transformarían en una panadería más. Es obvio, y a la vez tan bonito escucharlo. Esto que comentaba este chico, me hico recordar a la panadería ecológica que tenemos aquí en mi pueblo noruego. Soy afortunada, y vivo a 2 minutos de ella. La dueña de la panadería hace lo mismo que Mocoso Moure pero a nivel noruego, es decir muy pequeña escala. Da cursos en su panadería, sale en la televisión nacional, y poquito a poquito se ha hecho un nombre. La panadería lleva funcionando 3 o 4 años y es raro llegar allí y que no se haya formado ninguna cola. La producción es completamente artesanal. El local donde amasan, cuecen, levan, venden y hacen los cursos no debe tener más de 50 m2. Son 4 personas trabajando allí de manera permanente. La dueña de la panadería siempre recalca lo mismo, dice que hay un límite de producción para el tamaño de su panadería, sobrepasarlo significaría disminuir la calidad del producto, y ella no está dispuesta a eso porque no es así como ve el negocio de la panadería. Básicamente lo mismo que dice Moscoso Moure. Oirlo de dos personas tan distintas, en dos idiomas tan distintos situados en sitios tan dispares me parece precioso.

Y para acabar….

 

 

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Canadá

Nunca había oído hablar de Richard Ford hasta que en mi último cumpleaños mi hermano me regaló dos libros suyos. Su intención era usarme de conejillo de indias para ver si Richard Ford merecía la pena. Vaya si la merece…

¿Qué voy a decir yo de un tipo que ganó el princesa de Asturias en 2016, tiene un Pulitzer  y críticos por doquier lo consideran uno de los mejores escritores estadounidenses vivos? Supongo que lo que me queda por decir es que soy o era una inculta por no conocerlo.

Los libros eran “el día de la independencia” y “Canadá”. “El día de la independencia” ha ganado un Pulitzer (entre otros premios), así que pensé que de empezar por uno, empezaría por allí. Como ser raro que soy me gusta empezar las trilogías por su primer tomo, y resulta que “el día de la independencia” es el volumen dos de una que Richard Ford comenzó en los 80 con “el periodista deportivo”. Se ve que mi hermano estaba especialmente inspirado cuando me compró el libro… Por ello a mediados de agosto empecé a leer Canadá.

Canadá me ha costado lo suyo. Me ha costado por varios motivos, el primero es que últimamente yo sólo leo o cuando estoy de viaje o de vacaciones, y normalmente leo mejor cuando el viaje y las vacaciones me llevan a Galicia. Cogerlo en agosto fue arriesgado, siempre me pasa lo mismo, cuando vuelvo de casa, suelo venir cargada de libros y de planes de leerlos. Al cabo de una semana, a lo sumo, internet mata toda mis ansias. La segunda razón es que antes de ir a Sevilla a finales de septiembre me obsesioné con la serie “el cuento de la criada”. Me obsesioné tanto que como una desesperada fui a un Fnac de Sevilla, y me compré la novela en la que se basa la serie. La deboré (lentamente, ya he dicho que no leo) y Canadá se quedó desplazado.

De manera que Canadá me ha acompañado en mis viajes durante los últimos 6 meses. Ha estado conmigo en Terneuzen, en Middelburg, en Amsterdam, en Sevilla, en Regina y finalmente en Galicia. Tal vez Canadá se habría quedado en Noruega después de Sevilla pero quiso la casualidad que el trabajo me llevara durante dos semanas de noviembre a Regina y Belle Plaine en Saskatchewan. Practicamente la mitad del libro está ambientada en la provincia canadiense de Saskatchewan. Cómo podía dejar de leerlo?

Me ha gustado Canadá por su sencillez. Aparte de lo mencionado arriba, me ha costado leerlo porque tarda en arrancar. Es decir, arranca a velocidad de rayo con las frases “Primero contaré lo del atraco que cometieron nuestros padres. Y luego lo de los asesinatos, que vinieron después”. Richard Ford, de este modo, te cuenta todo lo que pasa de enjundia en el libro. Pero luego se para en los detalles, por ejemplo tarda muchísimo en llegar al atraco. Lo cual, retrospectivamente no creo que sea un error, todos y cada uno de los detalles te ayudan a entender a Dell Parsons (el protagonista) y en cierto modo a identificarte con él. A Dell le pasan muchas cosas en el libro, la mayoría malas y que dista mucho de merecer. Ford no se vanagloria en ello, no quiere que el lector se entristezca. Él simplemente lo cuenta. Tu reacción hacia los hechos contados es tu puto problema, no el suyo. Evidentemente el Saskatchewan donde yo he estado en 2017 dista mucho del que pudo vivir el protagonista en los 60, pero aún así haber vivido el comienzo del invierno, con el viento y el frío cortante, sin duda ayuda a comprender la dureza de lo vivido por Dell.

Canadá me ha gustado mucho. Es un libro tan bonito como triste. Richard Ford está ahí pero no lo ves. Realmente consigue que lo único que veas sea a Dell Parsons, que te imagines sus dudas, sientas su pureza, su no entender y veas el mundo a través de sus confusos ojos. Intuyo que esto es lo que diferencia la “literatura” del “producto de consumo”. En definitiva, un libro absolutamente recomendable.

Canadá se quedó en Galicia. Ahora me he puesto con “el periodista deportivo” que pinta muy bien. Si consigo leerlo antes de que mi aficción lectora decaiga, allá en la recámara están la segunda y la tercera parte de la trilogía. Todo ello significa que tal vez Richard Ford vuelva a presentarse en este blog, o tal vez no…

“Si hay otra cosa que se pueda aprender del periodismo deportivo es que en la vida no hay nada trascendente. Las cosas siempre vienen y se van, y eso es ley de vida. Todo lo demás es una mentira de la literatura…” (Richard Ford, “el periodista deportivo”)

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La patria es un invento

“Eso de extrañar, la nostalgia y todo eso, es un verso. No se extraña un país, se extraña el barrio en todo caso, pero también lo extrañás si te mudás a diez cuadras. El que se siente patriota, el que cree que pertenece a un país, es un tarado mental. ¡La patria es un invento! ¿Qué tengo que ver yo con un tucumano o con un salteño? Son tan ajenos a mí como un catalán o un portugués. Una estadística, un número sin cara. Uno se siente parte de muy poca gente; tu país son tus amigos, y eso sí se extraña, pero se pasa”.

Un grande menos.

(DEP)

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